-Lucas, Lucas… Levántate,
recuerda que hemos quedado con Will para ir a Times Square. –dije con un tono de voz bajito y dulce. –Venga
Lucas…
-Mmm…Déjame Júlia. Tengo
sueño. –se quejó él con voz ronca.
-¡Venga que es tarde! Te
tienes que duchar y vestir. –repliqué seria pero me di cuenta de que Lucas
tenía mala cara. – ¿Te encuentras bien?
-No, Júlia. Me duele la
cabeza y el estómago. –dijo él. –Id Will y tú solos, no tengo ganas. Me
encuentro fatal.
-Creo que tienes fiebre.
¿Bebiste o tomaste algo anoche Lucas? –dije tocándole la frente que estaba
bastante caliente.
-Tomé un Gin tonic pero no pensé que me fuese a
sentar tan mal. –explicó él.
-Vale, pues quédate aquí y
yo me voy con Will, si necesitas algo llámame. –ofrecí sonriéndole.
-Gracias Juli. –contestó
devolviéndome una débil sonrisa. Me acerqué y le besé en la frente.
Salí de su habitación y me
dispuse a preparar mi mochila. Metí lo de siempre: el móvil, las llaves, el
monedero y mis gafas de sol Ray-Ban negras.
Faltaba un rato para que Will llegase así que me puse a recoger un poco mi
habitación, estaba bastante desordenada. Estaba guardando las últimas camisetas
cuando el timbre sonó. Bajé las escaleras casi corriendo y salí al portal donde
vi a Will girado, mirando hacia la calle. Al oír el ruido de la puerta se giró
y me abrazó siempre sonriente.
-Buenos días guapa, ¿Y
Lucas? –preguntó mostrando cierta curiosidad.
-¡Hola! Lucas se encuentra
mal y dice que se quiere quedar en la cama hoy. –respondí dedicándole una gran
sonrisa.
-Jaja, debe de estar hecho
polvo. Bueno… ¿vamos?
-Sí, ¡Claro! –añadí mientras
andábamos charlando sobre la noche anterior.
Cogimos el metro, como todos
los días,y fuimos a parar a una de las estaciones de Times Square cercanas. Lo había visto millones de veces en fotos,
documentales y películas pero verlo con mis propios ojos era increíble.
Simplemente me encantó. Estuvimos paseando un largo rato, viendo tiendas y
haciéndonos fotos. Se acercaba la hora de comer; me estaba entrando hambre. Al
parecer, Will pensaba igual:
-¿Dónde quieres comer hoy? A
mí me está entrando ya el hambre.
-Em… No sé, decide tú. Eres
el experto en esta ciudad. –contesté sonriéndole ampliamente.
-Jaja, sí. ¿Te gusta la
comida italiana? –dijo él devolviéndome la gran sonrisa.
-¡Por supuesto! ¿Conoces
algún restaurante italiano cercano? –añadí yo mirando en mi guía.
-Sí, de hecho, el tío de
Erik tiene un restaurante italiano en una calle cercana. –explicó Will sin dejar de sonreír. Era tan adorable.
-¡Genial! Vayamos entonces.
–exclamé entusiasmada.
Will nos condujo por unas
callejuelas hasta llegar al restaurante. Subíamos las escaleras del restaurante
cuando un señor alto y moreno de no más de treinta años estrechó la mano de mi
amigo sonriendo y luego se dirigió a mí.
-¡Mira quién está aquí…Mi
amigo Will! –dijo el señor. -¿No me presentas a tu amiga?
-¡Claro! Ella es Júlia.
Júlia, él es Marco. –nos presentó William.
-Encantada señorita. –dijo
el italiano dándome dos besos.
-Un placer, señor. –añadí
cortésmente.
-Acompañadme, creo que tengo
una mesa perfecta para vosotros en el segundo piso.
El restaurante era pequeño
pero aun así era un lugar cómodo y acogedor. Subimos a la segunda planta,
estaba prácticamente vacía. Marco nos llevó hasta una terraza apartada que
tenía vistas a la calle muy bonitas. Había una mesa con dos sillas con unas
bonitas flores rosas en el centro de la mesa.
-¿Qué os parece esta mesa?
–preguntó Marco. – ¿Os gusta?
-¡Sí! Es perfecto. –dijimos
los dos a la vez, lo que provocó que los tres nos riésemos.
-Bien…Me alegro. –dijo Marco
con una sonrisa. –Aquí tenéis la carta.
-¡Muchas gracias Marco!
–exclamé yo esbozando una sonrisa y Will asintió.
-Ejem… ¿Qué te apetece
comer? –preguntó mi amigo amablemente.
-No estoy segura. Creo que
pediré espaguetis a la boloñesa, o puede que una Tagliatta. –respondí dubitativa. -¿Y tú?
-Yo tomaré una pizza de
peperoni. Por cierto, ¿Qué es una Tagliatta?
-Es carne con queso
parmesano, está muy buena. Pero creo que pediré los espaguetis al final. –expliqué
con una voz dulce.
A los pocos minutos se
acercó una camarera para atendernos. La chica parecía un poco cansada y no era
muy agradable que se dijese. Totalmente opuesta a cómo nos había tratado Marco.
-¿Qué desean tomar?
–preguntó mascando un chicle.
-Yo tomaré una pizza de
peperoni y un agua, por favor. –respondió Will siendo cortés.
-Para mí, espaguetis a la
boloñesa. Gracias. –contesté también con un tono amable.
-De acuerdo, ¿Para beber?
-Una botella de agua y una Coca Cola. –dijo Will por los dos.
Le dimos las cartas y
seguimos charlando. A los 5 minutos trajeron las bebidas y pasado un rato
nuestros platos. La comida estaba deliciosa, era un restaurante italiano auténtico.
Pagamos la cuenta y nos despedimos de Marco; le prometimos que otro día volveríamos.
El restaurante no estaba exactamente en Times
Square, volvimos hacía las tiendas que no habíamos terminado de mirar. Fuimos
a la gran tienda de M&M, donde
hicimos fotos y compramos unas bolsas. Recordé que a Lucas le encantaban así
que le compré una gran bolsa de M&M.
Después fuimos al Toy’s R Us, aunque
era una tienda de juguetes para niños Will me dijo que había una cosa dentro
que me sorprendería. Y tengo que decir que me sorprendió, me sorprendió
muchísimo.
-¿Qué es lo que hay Will?
–pregunté con mucha curiosidad.
-Ya lo verás, ya lo verás.
–respondió intentando parecer misterioso. –Te va a encantar.
No pude reprimir mi emoción.
Estaba impresionada; no por la inmensidad de juguetes que había sino por el
hecho de que dentro de esa juguetería había una noria gigante, en la que iba
subida gente.
-¡Guau! Esto es genial,
Will. Sí que me encanta… -dije sonriéndole.
-Sabía que te gustaría.
¿Quieres subir? –me preguntó el mirándome fijamente a los ojos.
-¡¿Qué?! No creo que pueda…
Tengo vértigo. –dije tímidamente.
-Oh, venga. Por favor, sube.
-No sé Will, ¿Es que a ti no
te da miedo? –pregunté yo.
-¡Claro que no me da miedo! Por
fa, no me dejes solo. –suplicó mirándome con cara de cachorrito; de lo que no
pude evitar reírme.
-Jaja, de acuerdo. Me subiré
si no tengo más remedio. –acepté bromeando.
Subimos a la noria, era muy,
quizá demasiado, grande para estar en un espacio cerrado. Al principio me dio
miedo subirme pero al rato perdí el vértigo. Will y yo charlábamos sobre
películas románticas típicas americanas en las que siempre paraban la noria a
los enamorados justo cuando estaban arriba del todo. Era muy gracioso, siempre
me hacía reír. Eso era, aparte de que era adorable y siempre amable conmigo, lo
que más me gustaba de él; su personalidad en general. Bajamos de la noria tras
un largo rato pero que a mí se me pasó volando con las tonterías de Will, y
fuimos a dar una vuelta por la juguetería. Estábamos un poco cansados después de
haber pasado casi todo el día dando vueltas y mirando tiendas pero Will quería
enseñarme un último sitio antes de marcharnos a casa. Me agarró fuertemente la
mano y echamos a correr:
-¿A dónde me llevas ahora
guía experto? –le pregunté riéndome mientras me tropezaba con los cordones de
mis Converse y me caía al suelo.
-Jaja, enseguida lo verás.
Te va a encantar. –respondió riéndose y tendiéndome la mano para levantarme.
Agarré su mano y estiré lo
más fuerte que puede hacia abajo provocando que se cayera al suelo a mi lado.
Nos reíamos escandalosamente aún sentados en el suelo mientras los neoyorquinos
nos miraban asombrados y cuchicheaban entre ellos; pero eso a nosotros nos daba
igual.
-Eres mala Juli, ¿Por qué me
tiras? –preguntó él sin parar de reír.
-Jaja, malo tú que me caigo
al suelo y te ríes de mí. –le espeté bromeando. –Bueno, vamos a ese sito que me
va a encantar. –añadí intentando ponerme seria sin conseguirlo.
-Sí, venga vamos. –dijo Will
mientras nos levantábamos, me volvió a
coger la mano y echamos a correr de nuevo sonriendo.
Yo no me di cuenta pero estábamos
de espaldas a la tienda que Will quería que viera. Puso sus manos en mis ojos,
despacio dio media vuelta y me condujo enfrente de la tienda. Vi una gran
tienda con la figura de un oso circular. La tienda se llamaba Build a bear Workshop. Iba a preguntar
pero Will pareció leerme la mente y se adelantó:
-Antes de que digas nada, te
explico. Ésta es una de mis tiendas favoritas; consiste en que coges la piel de
un oso, le pones relleno, un corazón de tela y lo vistes. Es para niños pero a
mí me encanta y he pensado que quizás a ti te gustaría.
-¡Qué guay! Me encantaría
hacer uno. –dije emocionada. ¡Cuántas cosas inventan los estadounidenses!
-Jaja, vale. Vayamos dentro…
Entramos a la enorme tienda,
estaba repleta de niños de entre 3 o 4 y 12 años, todos ellos llevaban en sus
manos peluches o ropas y zapatos. Era sorprendente. Will me condujo escaleras
abajo y fuimos a parar a una especie de baúles altos donde había todo tipo de pieles
de osos, sin rellenar.
-¡Mira cuántas pieles! Escoge
la que más te guste. –me explicó William.
Escogí una de un oso marrón,
uno típico, y Will escogió la de un oso panda. Nos dirigimos a un lugar donde había
una señora con una máquina gigante llena de relleno de oso. Will me explicó que
allí nos rellenaban al oso y que le teníamos que poner un corazón de tela
pequeñito. Rellenamos los osos y fuimos a escoger la ropa que llevarían. Will
vistió a su oso panda como un jugador de baseball y yo al mío con un vestido y
unas botas rosas. A continuación les hicimos una especie de partida de
nacimiento y los fuimos a pagar a la caja. Will quiso acompañarme a casa y por
el camino fuimos charlando:
-¿Te ha gustado Juliette? –preguntó
Will con una sonrisilla.
-Jaja sí, muchas gracias por
traerme aquí. Lo he pasado genial. –agradecí abrazándole.
-No las des, jeje. –contestó
amablemente. -¿Cómo has llamado a tu oso?
-Le he llamado Señor Osito, ¿y tú?
-Jaja, ¡Qué original eres
Juli! –rió Will. –Yo le he llamado Pandy.
-¡Oh Pandy! Habló Míster
Originalidad. –respondí yo sarcástica.
Fuimos debatiendo todo el
camino sobre quién era más original y que nombre de los dos era más tonto.
Llegamos al portal y nos despedimos:
-Bien, ya hemos llegado.
Muchísimas gracias por todo Will, de verdad. Me lo paso genial contigo. –admití
con mucha sinceridad.
-Jeje, me alegro. Bueno,
¿Quieres hacer algo esta noche o prefieres quedarte en casa? –contestó él
tímidamente.
-Creo que hoy me quedaré con
Lucas, a ver qué tal se encuentra. ¿Mañana quedamos? –pregunté deseando que la
respuesta fuera afirmativa.
-De acuerdo, dile que se
mejore de mi parte. –expresó algo apenado pero luego recuperó su carácter alegre
de siempre. -¡Por supuesto! –dicho esto nos abrazamos fuertemente, le di un
beso en la mejilla y entré en el portal rápidamente sin mirarle. Will se quedó
parado unos instantes, ruborizado.
Primera en comentar! xD
ResponderEliminarMe encanto! eres la mejor! te quiero besos!! Xxx
¡Me alegras el día con tus comentarios,de verdad!
EliminarTú a mí si que me encantas guapa.¡Te quiero!
Tu también me encantas!! eres lo más y me encanta hacerle feliz a las personas que quiero y a ti te quiero un montón!! Besos Xxx
EliminarMe encanto tu cap. y nunca dejes de escribir porfis... Gracias me encanta tu blog!!! Xxx...
ResponderEliminarBY: Isa..
PD: Me encanta tu blog!!!!
¡Muchísimas gracias Isabella!Creo que no lo dejaré jeje^^
EliminarBesos xx
Por favor por que o si no me muero jajaja...
EliminarXxx!!!
BY: Isa!