martes, 17 de julio de 2012

Capítulo 6 Un día en Times Square

Me levanté muy pronto aquella mañana, raro en mi después de haberme ido a dormir a las 4 de la mañana. Sorprendentemente no estaba nada cansada seguramente sería por lo bien que me lo había pasado la noche anterior y las ganas que tenía de volver a ver a Will. Me di una ducha rápida y me fui a vestir. Escogí unos tejanos largos apretados, una camiseta azul de pico y mis bambas Converse blancas. Me hice una coleta alta, salí a la cocina para desayunar y pasé por la habitación de Lucas para ver si estaba despierto. Lo vi tumbado en su cama durmiendo profundamente y preferí no despertarle aún. Desayuné tostadas con mermelada y un vaso de leche. Aún era muy pronto así que decidí ver la tele hasta que llegase Will a buscarnos. Se hacía tarde y mi hermano no se levantaba así que fui, ahora sí, a despertarle.

-Lucas, Lucas… Levántate, recuerda que hemos quedado con Will para ir a Times Square. –dije con un tono de voz bajito y dulce. –Venga Lucas…

-Mmm…Déjame Júlia. Tengo sueño. –se quejó él con voz ronca.

-¡Venga que es tarde! Te tienes que duchar y vestir. –repliqué seria pero me di cuenta de que Lucas tenía mala cara. – ¿Te encuentras bien?

-No, Júlia. Me duele la cabeza y el estómago. –dijo él. –Id Will y tú solos, no tengo ganas. Me encuentro fatal.

-Creo que tienes fiebre. ¿Bebiste o tomaste algo anoche Lucas? –dije tocándole la frente que estaba bastante caliente. 

-Tomé un Gin tonic pero no pensé que me fuese a sentar tan mal. –explicó él.

-Vale, pues quédate aquí y yo me voy con Will, si necesitas algo llámame. –ofrecí sonriéndole.

-Gracias Juli. –contestó devolviéndome una débil sonrisa. Me acerqué y le besé en la frente.

Salí de su habitación y me dispuse a preparar mi mochila. Metí lo de siempre: el móvil, las llaves, el monedero y mis gafas de sol Ray-Ban negras. Faltaba un rato para que Will llegase así que me puse a recoger un poco mi habitación, estaba bastante desordenada. Estaba guardando las últimas camisetas cuando el timbre sonó. Bajé las escaleras casi corriendo y salí al portal donde vi a Will girado, mirando hacia la calle. Al oír el ruido de la puerta se giró y me abrazó siempre sonriente.

-Buenos días guapa, ¿Y Lucas? –preguntó mostrando cierta curiosidad.

-¡Hola! Lucas se encuentra mal y dice que se quiere quedar en la cama hoy. –respondí dedicándole una gran sonrisa.

-Jaja, debe de estar hecho polvo. Bueno… ¿vamos?

-Sí, ¡Claro! –añadí mientras andábamos charlando sobre la noche anterior.

Cogimos el metro, como todos los días,y fuimos a parar a una de las estaciones de Times Square cercanas. Lo había visto millones de veces en fotos, documentales y películas pero verlo con mis propios ojos era increíble. Simplemente me encantó. Estuvimos paseando un largo rato, viendo tiendas y haciéndonos fotos. Se acercaba la hora de comer; me estaba entrando hambre. Al parecer, Will pensaba igual:

-¿Dónde quieres comer hoy? A mí me está entrando ya el hambre.

-Em… No sé, decide tú. Eres el experto en esta ciudad. –contesté sonriéndole ampliamente.

-Jaja, sí. ¿Te gusta la comida italiana? –dijo él devolviéndome la gran sonrisa.

-¡Por supuesto! ¿Conoces algún restaurante italiano cercano? –añadí yo mirando en mi guía.

-Sí, de hecho, el tío de Erik tiene un restaurante italiano en una calle cercana. –explicó Will sin dejar de sonreír. Era tan adorable.

-¡Genial! Vayamos entonces. –exclamé entusiasmada.

Will nos condujo por unas callejuelas hasta llegar al restaurante. Subíamos las escaleras del restaurante cuando un señor alto y moreno de no más de treinta años estrechó la mano de mi amigo sonriendo y luego se dirigió a mí.

-¡Mira quién está aquí…Mi amigo Will! –dijo el señor. -¿No me presentas a tu amiga?

-¡Claro! Ella es Júlia. Júlia, él es Marco. –nos presentó William.

-Encantada señorita. –dijo el italiano dándome dos besos.

-Un placer, señor. –añadí cortésmente.

-Acompañadme, creo que tengo una mesa perfecta para vosotros en el segundo piso.

El restaurante era pequeño pero aun así era un lugar cómodo y acogedor. Subimos a la segunda planta, estaba prácticamente vacía. Marco nos llevó hasta una terraza apartada que tenía vistas a la calle muy bonitas. Había una mesa con dos sillas con unas bonitas flores rosas en el centro de la mesa.

-¿Qué os parece esta mesa? –preguntó Marco. – ¿Os gusta?

-¡Sí! Es perfecto. –dijimos los dos a la vez, lo que provocó que los tres nos riésemos.

-Bien…Me alegro. –dijo Marco con una sonrisa. –Aquí tenéis la carta.

-¡Muchas gracias Marco! –exclamé yo esbozando una sonrisa y Will asintió.

-Ejem… ¿Qué te apetece comer? –preguntó mi amigo amablemente.

-No estoy segura. Creo que pediré espaguetis a la boloñesa, o puede que una Tagliatta. –respondí dubitativa. -¿Y tú?

-Yo tomaré una pizza de peperoni. Por cierto, ¿Qué es una Tagliatta?

-Es carne con queso parmesano, está muy buena. Pero creo que pediré los espaguetis al final. –expliqué con una voz dulce.

A los pocos minutos se acercó una camarera para atendernos. La chica parecía un poco cansada y no era muy agradable que se dijese. Totalmente opuesta a cómo nos había tratado Marco.

-¿Qué desean tomar? –preguntó mascando un chicle.

-Yo tomaré una pizza de peperoni y un agua, por favor. –respondió Will siendo cortés.

-Para mí, espaguetis a la boloñesa. Gracias. –contesté también con un tono amable.

-De acuerdo, ¿Para beber?

-Una botella de agua y una Coca Cola. –dijo Will por los dos.

Le dimos las cartas y seguimos charlando. A los 5 minutos trajeron las bebidas y pasado un rato nuestros platos. La comida estaba deliciosa, era un restaurante italiano auténtico. Pagamos la cuenta y nos despedimos de Marco; le prometimos que otro día volveríamos. El restaurante no estaba exactamente en Times Square, volvimos hacía las tiendas que no habíamos terminado de mirar. Fuimos a la gran tienda de M&M, donde hicimos fotos y compramos unas bolsas. Recordé que a Lucas le encantaban así que le compré una gran bolsa de M&M. Después fuimos al Toy’s R Us, aunque era una tienda de juguetes para niños Will me dijo que había una cosa dentro que me sorprendería. Y tengo que decir que me sorprendió, me sorprendió muchísimo.

-¿Qué es lo que hay Will? –pregunté con mucha curiosidad.

-Ya lo verás, ya lo verás. –respondió intentando parecer misterioso. –Te va a encantar.

No pude reprimir mi emoción. Estaba impresionada; no por la inmensidad de juguetes que había sino por el hecho de que dentro de esa juguetería había una noria gigante, en la que iba subida gente.

-¡Guau! Esto es genial, Will. Sí que me encanta… -dije sonriéndole.

-Sabía que te gustaría. ¿Quieres subir? –me preguntó el mirándome fijamente a los ojos.

-¡¿Qué?! No creo que pueda… Tengo vértigo. –dije tímidamente.

-Oh, venga. Por favor, sube.

-No sé Will, ¿Es que a ti no te da miedo? –pregunté yo.

-¡Claro que no me da miedo! Por fa, no me dejes solo. –suplicó mirándome con cara de cachorrito; de lo que no pude evitar reírme.

-Jaja, de acuerdo. Me subiré si no tengo más remedio. –acepté bromeando.

Subimos a la noria, era muy, quizá demasiado, grande para estar en un espacio cerrado. Al principio me dio miedo subirme pero al rato perdí el vértigo. Will y yo charlábamos sobre películas románticas típicas americanas en las que siempre paraban la noria a los enamorados justo cuando estaban arriba del todo. Era muy gracioso, siempre me hacía reír. Eso era, aparte de que era adorable y siempre amable conmigo, lo que más me gustaba de él; su personalidad en general. Bajamos de la noria tras un largo rato pero que a mí se me pasó volando con las tonterías de Will, y fuimos a dar una vuelta por la juguetería. Estábamos un poco cansados después de haber pasado casi todo el día dando vueltas y mirando tiendas pero Will quería enseñarme un último sitio antes de marcharnos a casa. Me agarró fuertemente la mano y echamos a correr:

-¿A dónde me llevas ahora guía experto? –le pregunté riéndome mientras me tropezaba con los cordones de mis Converse y me caía al suelo.

-Jaja, enseguida lo verás. Te va a encantar. –respondió riéndose y tendiéndome la mano para levantarme.

Agarré su mano y estiré lo más fuerte que puede hacia abajo provocando que se cayera al suelo a mi lado. Nos reíamos escandalosamente aún sentados en el suelo mientras los neoyorquinos nos miraban asombrados y cuchicheaban entre ellos; pero eso a nosotros nos daba igual.

-Eres mala Juli, ¿Por qué me tiras? –preguntó él sin parar de reír.

-Jaja, malo tú que me caigo al suelo y te ríes de mí. –le espeté bromeando. –Bueno, vamos a ese sito que me va a encantar. –añadí intentando ponerme seria sin conseguirlo.

-Sí, venga vamos. –dijo Will mientras nos levantábamos,  me volvió a coger la mano y echamos a correr de nuevo sonriendo.

Yo no me di cuenta pero estábamos de espaldas a la tienda que Will quería que viera. Puso sus manos en mis ojos, despacio dio media vuelta y me condujo enfrente de la tienda. Vi una gran tienda con la figura de un oso circular. La tienda se llamaba Build a bear Workshop. Iba a preguntar pero Will pareció leerme la mente y se adelantó:

-Antes de que digas nada, te explico. Ésta es una de mis tiendas favoritas; consiste en que coges la piel de un oso, le pones relleno, un corazón de tela y lo vistes. Es para niños pero a mí me encanta y he pensado que quizás a ti te gustaría.

-¡Qué guay! Me encantaría hacer uno. –dije emocionada. ¡Cuántas cosas inventan los estadounidenses!

-Jaja, vale. Vayamos dentro…

Entramos a la enorme tienda, estaba repleta de niños de entre 3 o 4 y 12 años, todos ellos llevaban en sus manos peluches o ropas y zapatos. Era sorprendente. Will me condujo escaleras abajo y fuimos a parar a una especie de baúles altos donde había todo tipo de pieles de osos, sin rellenar.

-¡Mira cuántas pieles! Escoge la que más te guste. –me explicó William.

Escogí una de un oso marrón, uno típico, y Will escogió la de un oso panda. Nos dirigimos a un lugar donde había una señora con una máquina gigante llena de relleno de oso. Will me explicó que allí nos rellenaban al oso y que le teníamos que poner un corazón de tela pequeñito. Rellenamos los osos y fuimos a escoger la ropa que llevarían. Will vistió a su oso panda como un jugador de baseball y yo al mío con un vestido y unas botas rosas. A continuación les hicimos una especie de partida de nacimiento y los fuimos a pagar a la caja. Will quiso acompañarme a casa y por el camino fuimos charlando:

-¿Te ha gustado Juliette? –preguntó Will con una sonrisilla.

-Jaja sí, muchas gracias por traerme aquí. Lo he pasado genial. –agradecí abrazándole.

-No las des, jeje. –contestó amablemente. -¿Cómo has llamado a tu oso?

-Le he llamado Señor Osito, ¿y tú?

-Jaja, ¡Qué original eres Juli! –rió Will. –Yo le he llamado Pandy.

-¡Oh Pandy! Habló Míster Originalidad. –respondí yo sarcástica.

Fuimos debatiendo todo el camino sobre quién era más original y que nombre de los dos era más tonto. Llegamos al portal y nos despedimos:

-Bien, ya hemos llegado. Muchísimas gracias por todo Will, de verdad. Me lo paso genial contigo. –admití con mucha sinceridad.

-Jeje, me alegro. Bueno, ¿Quieres hacer algo esta noche o prefieres quedarte en casa? –contestó él tímidamente.

-Creo que hoy me quedaré con Lucas, a ver qué tal se encuentra. ¿Mañana quedamos? –pregunté deseando que la respuesta fuera afirmativa.

-De acuerdo, dile que se mejore de mi parte. –expresó algo apenado pero luego recuperó su carácter alegre de siempre. -¡Por supuesto! –dicho esto nos abrazamos fuertemente, le di un beso en la mejilla y entré en el portal rápidamente sin mirarle. Will se quedó parado unos instantes, ruborizado.

6 comentarios:

  1. Primera en comentar! xD

    Me encanto! eres la mejor! te quiero besos!! Xxx

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    1. ¡Me alegras el día con tus comentarios,de verdad!

      Tú a mí si que me encantas guapa.¡Te quiero!

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    2. Tu también me encantas!! eres lo más y me encanta hacerle feliz a las personas que quiero y a ti te quiero un montón!! Besos Xxx

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  2. Me encanto tu cap. y nunca dejes de escribir porfis... Gracias me encanta tu blog!!! Xxx...

    BY: Isa..

    PD: Me encanta tu blog!!!!

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    1. ¡Muchísimas gracias Isabella!Creo que no lo dejaré jeje^^

      Besos xx

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    2. Por favor por que o si no me muero jajaja...
      Xxx!!!

      BY: Isa!

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