domingo, 8 de julio de 2012

Capítulo 4 Un día maravilloso

-¡Júúlia! –me gritó Lucas para despertarme. –Vamos, levántate ya o no te dará tiempo de vestirte. Recuerda que a las 9.30 Will nos pasará a buscar.

-Déjame en paz… -dije de malhumor. -¿Qué hora es?

-Las 8. –contestó Lucas cogiendo un cojín de mi cama y empezando a darme con él en la cabeza. –Venga, levántate que te he preparado el desayuno y todo.

¿Me había preparado el desayuno? Esto era raro… A Lucas no le había gustado nunca hacer favores a los demás y si los hacía tenía sus motivos.

-¿Me has hecho el desayuno? ¿Qué quieres de mí? –pregunté incrédula.

-No puedo creer que no confíes en mí hermanita. –expresó Lucas con cierta ironía. –Me ofende que pienses que me quiero aprovechar de ti.

-Jajaja –reí yo. Estaba segurísima de que querría algo. –Va enserio Lucas, ¿Qué es lo que quieres?

-Que no quiero nada Júlia. –repitió resoplando aunque yo seguía sin creerle. –Ahora levántate o se te enfriará la comida.

Me levanté de la cama y me dirigí a la cocina. En la mesa se encontraban dos grandes platos con comida: cereales de chocolate, una taza de leche, fruta y una onza de chocolate Milka, era mi desayuno favorito. Nos sentamos a desayunar, comíamos apresuradamente, en silencio. Terminé de comer antes que Lucas y me di una ducha rápida, me sequé un poco el pelo y me fui a mi  habitación a vestirme. Escogí una camiseta blanca básica de tirantes, una falda azul marino con estrellitas blancas, era apretada en la cintura y caía con volantes y mis sandalias blancas romanas. Hacía calor ese día pero no tenía ganas de recogérmelo así que me lo dejé suelto con mis ondas naturales. Preparé mi mochila con el móvil, las llaves, el monedero y un par de cosas más y salí a esperar en el salón. Lucas salió de su habitación al poco tiempo, vestido con una camiseta verde lima, unos pantalones cortos por las rodillas de un verde más intenso y sus bambas Nike. Estuvimos sentados en el sofá del salón charlando sobre los sitios a los que creíamos que Will nos llevaría hasta que llegó. Picaron al timbre y bajamos.

-¡Buenos días chicos! –saludó Will alegre abrazándonos.

-¡Hola Will! –dije yo deseando saber a dónde iríamos.

-Y bien, ¿A dónde vamos a ir? –preguntó Lucas entusiasta.

-He pensado que podríamos ir al Rockefeller Center y ver toda esa zona, allí también está el Empire State. ¿Qué os parece? –contestó él.

-¡Perfecto! –dijimos los dos a la vez.

Fuimos a la parada de metro y bajamos en la que había más cercana al Rockefeller Center. Cuando 
lo vi, lo reconocí de inmediato y tengo que decir que me dejó impresionada, era altísimo.

-¡Guau! Es increíble. –exclamó Lucas atónito.

-Sí, ¿verdad? –asintió Will. –Es uno de mis sitios favoritos de Nueva York. Me encanta este edificio.

Will nos explicó varias cosas sobre el edificio: un poco de su historia y que en Navidad ponían un árbol gigante y la pista de patinaje sobre hielo, que era bastante conocida. Subimos al edificio, tenía un gran mirador con preciosas vistas. Hicimos varias fotos, a la ciudad y a Central Park, que se veía desde el mirador. También hicimos varias fotos al Empire State, en las que Lucas insistió en hacernos a Will y a mí juntos, según él eran para una exposición de fotografía que harían en invierno. Fuimos a comer a un restaurante americano llamado Friday’s, la comida era completamente estadounidense: hamburguesas, salsas, patatas fritas y bebidas gaseosas, todo grasas. Pero aun así me encantaba la comida. Después de comer les pedí a los chicos que me dejaran ver tiendas. Los dos aceptaron sonrientes y yo feliz entré en cada tienda que veía que me gustaba y me probaba miles de conjuntos. La ropa en Nueva York era preciosa. Pasamos por delante de una tienda en la que vi un bonito vestido blanco en el escaparate.

-Mirad chicos, ¿No es precioso? –dije estampando mi cara al espejo de la tienda.

-Júlia, ¿No te has probado ya millones de ellos? –dijo Lucas bromeando. Estaban un poco cansados de mirar tiendas pero no se quejaban.

-Sí pero míralo, es tan chulo… -dije con tono suplicante. –Os prometo que es el último. –añadí poniendo cara de cachorrito.

-De acuuuerdo. –dijo Will suspirando con su enorme sonrisa.

-¡Gracias! –dije mientras abrazaba fuertemente a Will.

Fui corriendo a por el vestido, busqué mi talla y me dirigí rápidamente a los probadores. Mientras Lucas y Will charlaban esperando a que saliera.

-Siento mucho que tengas que aguantar esto Will. –bromeó Lucas riéndose.

-Jajaja, no te preocupes. La verdad es que no me importa en absoluto acompañaros. –añadió William con su preciosa sonrisa. Era un encanto, adorable.

-Jaja –rió mi hermano. –Pues me alegro, con lo pesadísima que es Juliette con la ropa.               Yo ya estoy acostumbrado.

-¡Lucas te estoy oyendo! –exclamé desde el probador fingiendo estar enfadada. –Y, ¿Cuántas veces te tengo que decir que no me llames así?

-Upps. –dijo Lucas riéndose escandalosamente. –Oye, ¿te queda mucho Juliette?

-Ya salgo… -contesté sonriéndome para mis adentros.

Cuando salí, vi que Will y Lucas dejaron de reírse y me miraron boquiabiertos. El vestido era precioso, y realmente me quedaba genial. Parecía hecho a medida para mí.

-¿Y bien? ¿Qué tal me queda? –pregunté aun sonriendo.

-Ejem, es-estás preciosa, te queda de maravilla. –respondió Will aclarándose la garganta. Parecía un poco nervioso.

-¿Tú crees? – él asintió. -¡Gracias! –dije y corrí a abrazarle y me di cuenta de que olía a una colonia de que me encantaba.

-¡¿Hola?! Yo también existo hermanita. –bromeó Lucas. -¿A mí no me quieres dar un abrazo?

-Eres idiota. –le dije y fui a abrazarle también.

Pagué el vestido y nos fuimos los tres de la tienda riéndonos de los chistes tontos que Will y Lucas soltaban cada dos por tres. Me lo había pasado realmente bien aquel día con ellos. Los tres nos habíamos hecho muy amigos rápidamente y a mí Will me llamaba un tanto la atención. Era un chico adorable, encantador, siempre atento pero tenía a la vez un aire misterioso que me dejaba con intriga. Me estaba empezando a gustar ese chico. Volvimos al apartamento cargados con bolsas e invitamos a Will a venir a tomar algo.

-¡Vaya, es muy bonito! Gracias por invitarme. –dijo sonriendo.

-¡Gracias a ti por enseñarnos la ciudad y por…! -contestó Lucas cuando de repente le empezó a sonar I’m Sexy And I Know It, de LMFAO. –Perdonad un momento, me llaman. –dicho esto, se fue al salón a hablar por teléfono.

-Por cierto Júlia, he pensado que quizá os gustaría venir conmigo a la fiesta de un amigo esta noche. Así podríais ir conociendo gente y el ambiente que hay por aquí. –propuso Will tímidamente.

-¡¿Me lo dices en serio?! –pregunté si creerme lo que acababa de oír.

-¡Por supuesto! Tengo que llevar a una invitada y me gustaría que fueras tú. Y si a Lucas le apetece también podría venir. –contestó él.

-¡Gracias, me encantaría! –respondí emocionada.

-¡Genial! ¿Te recojo esta noche a las 9? –preguntó el chico guapo.

-De acuerdo, cuando venga Lucas se lo decimos. –añadí yo.
Justo en ese instante apareció mi hermano sonriente con guardando su móvil en el bolsillo.

-¡Era Noah, y nos ha invitado a una fiesta! –dijo Lucas muy alegremente. –Will si quieres también puedes venir.

-Lucas, Will nos ha invitado a ir a una fiesta de un amigo suyo. –le contesté pensando en la coincidencia.

-Oh, de acuerdo. ¿Y qué hacemos entonces? –preguntó sorprendido.

-Si quieres tú ve a la fiesta de Noah. Will y yo vamos a la fiesta de su amigo y ya está. –dije zanjando el tema. Will y Lucas asintieron, por lo que nos pusimos de acuerdo.

Will se marchó a ducharse y vestirse a su casa y lo mismo hicimos nosotros. Nos dimos una refrescante ducha y nos vestimos cada uno para su respectiva fiesta. Estuve rato pensando que ponerme hasta que decidí escoger el vestido blanco que me había comprado aquella tarde. Me lo puse y tengo que decir que me quedaba bastante bien. Me puse unos tacones blancos a juego que ya traía de España y busqué un pequeño bolsito marrón. Me recogí ambos lados del flequillo recogiéndolos en dos trenzas que se unían con una horquilla y me dejé el resto del pelo ondulado. Me maquillé un poco, sin ser excesiva. Busqué mi querida chaqueta tejana que le daba un toque informal a mi atuendo. Terminé de preparar un par de cosas y salí al salón a esperar a que fueran las nueve. Al poco rato salió Lucas, iba guapísimo. Llevaba puesto unos pantalones largos azules apretados, una bonita camisa blanca y sus bambas Converse blancas. Se puso también una americana negra que le sentaba muy bien. Iba informal pero elegante cómo yo.

-¡Hermanita, estás preciosa! ¿Qué estoy yo? –preguntó girando sobre sí mismo a la vez que hacía el tonto.

-¡Jajaja gracias! Tú también estás genial. –añadí riéndome de sus tonterías cuando llamaron al timbre.

-¿Diga? De acuerdo ahora bajo. –dije emocionada. –Es Will, me marcho ya.

-¡Qué lo paséis muy bien! Y ten mucho cuidado, espero que vuelvas a casa de una pieza. –se despidió abrazándome.

-¡Igualmente Lucas! Te quiero. –contesté yo saliendo feliz por la puerta. Me esperaba una buena noche.

4 comentarios:

  1. ¡Hola! Simplemente, me encanta, es genial :D
    Me encanta tu blog.
    Sigue así! :)
    PD.: ¿Cuando pondrás el siguiente capítulo?
    Me he quedado con intriga.
    Besos^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola :)
      ¡Muchas gracias por comentar!Me alegro muchísimo de que te guste.Se agradece mucho :D

      P.D.:Aún estoy trabajando en él pero espero poder ponerlo pronto^^

      ¡Muchos besos!

      Eliminar
  2. Hola me encanta tu blog ;)

    Esta super interesante y simplemente me encanta :D
    PD: sigue mi blog es este http://loca-pero-con-sentido.blogspot.com que yo ya te estoy siguiendo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Muchísimas gracias.Me halagas jeje :)

      P.D.:Luego me pasaré^^

      Eliminar