-Déjame en paz… -dije de
malhumor. -¿Qué hora es?
-Las 8. –contestó Lucas
cogiendo un cojín de mi cama y empezando a darme con él en la cabeza. –Venga,
levántate que te he preparado el desayuno y todo.
¿Me había preparado el
desayuno? Esto era raro… A Lucas no le había gustado nunca hacer favores a los
demás y si los hacía tenía sus motivos.
-¿Me has hecho el desayuno?
¿Qué quieres de mí? –pregunté incrédula.
-No puedo creer que no
confíes en mí hermanita. –expresó Lucas con cierta ironía. –Me ofende que
pienses que me quiero aprovechar de ti.
-Jajaja –reí yo. Estaba
segurísima de que querría algo. –Va enserio Lucas, ¿Qué es lo que quieres?
-Que no quiero nada Júlia.
–repitió resoplando aunque yo seguía sin creerle. –Ahora levántate o se te
enfriará la comida.
Me levanté de la cama y me
dirigí a la cocina. En la mesa se encontraban dos grandes platos con comida:
cereales de chocolate, una taza de leche, fruta y una onza de chocolate Milka, era mi desayuno favorito. Nos
sentamos a desayunar, comíamos apresuradamente, en silencio. Terminé de comer
antes que Lucas y me di una ducha rápida, me sequé un poco el pelo y me fui a
mi habitación a vestirme. Escogí una
camiseta blanca básica de tirantes, una falda azul marino con estrellitas
blancas, era apretada en la cintura y caía con volantes y mis sandalias blancas
romanas. Hacía calor ese día pero no tenía ganas de recogérmelo así que me lo
dejé suelto con mis ondas naturales. Preparé mi mochila con el móvil, las
llaves, el monedero y un par de cosas más y salí a esperar en el salón. Lucas salió
de su habitación al poco tiempo, vestido con una camiseta verde lima, unos
pantalones cortos por las rodillas de un verde más intenso y sus bambas Nike. Estuvimos sentados en el sofá del
salón charlando sobre los sitios a los que creíamos que Will nos llevaría hasta
que llegó. Picaron al timbre y bajamos.
-¡Buenos días chicos! –saludó
Will alegre abrazándonos.
-¡Hola Will! –dije yo
deseando saber a dónde iríamos.
-Y bien, ¿A dónde vamos a
ir? –preguntó Lucas entusiasta.
-He pensado que podríamos ir
al Rockefeller Center y ver toda esa
zona, allí también está el Empire State.
¿Qué os parece? –contestó él.
-¡Perfecto! –dijimos los dos
a la vez.
Fuimos a la parada de metro
y bajamos en la que había más cercana al Rockefeller
Center. Cuando
lo vi, lo reconocí de inmediato y tengo que decir que me
dejó impresionada, era altísimo.
-¡Guau! Es increíble. –exclamó
Lucas atónito.
-Sí, ¿verdad? –asintió Will.
–Es uno de mis sitios favoritos de Nueva York. Me encanta este edificio.
Will nos explicó varias
cosas sobre el edificio: un poco de su historia y que en Navidad ponían un
árbol gigante y la pista de patinaje sobre hielo, que era bastante conocida.
Subimos al edificio, tenía un gran mirador con preciosas vistas. Hicimos varias
fotos, a la ciudad y a Central Park,
que se veía desde el mirador. También hicimos varias fotos al Empire State, en las que Lucas insistió
en hacernos a Will y a mí juntos, según él eran para una exposición de
fotografía que harían en invierno. Fuimos a comer a un restaurante americano
llamado Friday’s, la comida era
completamente estadounidense: hamburguesas, salsas, patatas fritas y bebidas
gaseosas, todo grasas. Pero aun así me encantaba la comida. Después de comer
les pedí a los chicos que me dejaran ver tiendas. Los dos aceptaron sonrientes
y yo feliz entré en cada tienda que veía que me gustaba y me probaba miles de
conjuntos. La ropa en Nueva York era preciosa. Pasamos por delante de una
tienda en la que vi un bonito vestido blanco en el escaparate.
-Mirad chicos, ¿No es
precioso? –dije estampando mi cara al espejo de la tienda.
-Júlia, ¿No te has probado
ya millones de ellos? –dijo Lucas bromeando. Estaban un poco cansados de mirar
tiendas pero no se quejaban.
-Sí pero míralo, es tan
chulo… -dije con tono suplicante. –Os prometo que es el último. –añadí poniendo
cara de cachorrito.
-De acuuuerdo. –dijo Will
suspirando con su enorme sonrisa.
-¡Gracias! –dije mientras
abrazaba fuertemente a Will.
Fui corriendo a por el
vestido, busqué mi talla y me dirigí rápidamente a los probadores. Mientras
Lucas y Will charlaban esperando a que saliera.
-Siento mucho que tengas que
aguantar esto Will. –bromeó Lucas riéndose.
-Jajaja, no te preocupes. La
verdad es que no me importa en absoluto acompañaros. –añadió William con su
preciosa sonrisa. Era un encanto, adorable.
-Jaja –rió mi hermano. –Pues
me alegro, con lo pesadísima que es Juliette con la ropa. Yo ya estoy acostumbrado.
-¡Lucas te estoy oyendo! –exclamé
desde el probador fingiendo estar enfadada. –Y, ¿Cuántas veces te tengo que
decir que no me llames así?
-Upps. –dijo Lucas riéndose escandalosamente.
–Oye, ¿te queda mucho Juliette?
-Ya salgo… -contesté sonriéndome
para mis adentros.
Cuando salí, vi que Will y
Lucas dejaron de reírse y me miraron boquiabiertos. El vestido era precioso, y
realmente me quedaba genial. Parecía hecho a medida para mí.
-¿Y bien? ¿Qué tal me queda?
–pregunté aun sonriendo.
-Ejem, es-estás preciosa, te
queda de maravilla. –respondió Will aclarándose la garganta. Parecía un poco
nervioso.
-¿Tú crees? – él asintió. -¡Gracias!
–dije y corrí a abrazarle y me di cuenta de que olía a una colonia de que me
encantaba.
-¡¿Hola?! Yo también existo
hermanita. –bromeó Lucas. -¿A mí no me quieres dar un abrazo?
-Eres idiota. –le dije y fui
a abrazarle también.
Pagué el vestido y nos
fuimos los tres de la tienda riéndonos de los chistes tontos que Will y Lucas
soltaban cada dos por tres. Me lo había pasado realmente bien aquel día con
ellos. Los tres nos habíamos hecho muy amigos rápidamente y a mí Will me
llamaba un tanto la atención. Era un chico adorable, encantador, siempre atento
pero tenía a la vez un aire misterioso que me dejaba con intriga. Me estaba
empezando a gustar ese chico. Volvimos al apartamento cargados con bolsas e
invitamos a Will a venir a tomar algo.
-¡Vaya, es muy bonito!
Gracias por invitarme. –dijo sonriendo.
-¡Gracias a ti por
enseñarnos la ciudad y por…! -contestó Lucas cuando de repente le empezó a
sonar I’m Sexy And I Know It, de LMFAO. –Perdonad un momento, me llaman. –dicho
esto, se fue al salón a hablar por teléfono.
-Por cierto Júlia, he
pensado que quizá os gustaría venir conmigo a la fiesta de un amigo esta noche.
Así podríais ir conociendo gente y el ambiente que hay por aquí. –propuso Will
tímidamente.
-¡¿Me lo dices en serio?! –pregunté
si creerme lo que acababa de oír.
-¡Por supuesto! Tengo que
llevar a una invitada y me gustaría que fueras tú. Y si a Lucas le apetece
también podría venir. –contestó él.
-¡Gracias, me encantaría! –respondí
emocionada.
-¡Genial! ¿Te recojo esta
noche a las 9? –preguntó el chico guapo.
-De acuerdo, cuando venga
Lucas se lo decimos. –añadí yo.
Justo en ese instante
apareció mi hermano sonriente con guardando su móvil en el bolsillo.
-¡Era Noah, y nos ha
invitado a una fiesta! –dijo Lucas muy alegremente. –Will si quieres también
puedes venir.
-Lucas, Will nos ha invitado
a ir a una fiesta de un amigo suyo. –le contesté pensando en la coincidencia.
-Oh, de acuerdo. ¿Y qué
hacemos entonces? –preguntó sorprendido.
-Si quieres tú ve a la
fiesta de Noah. Will y yo vamos a la fiesta de su amigo y ya está. –dije zanjando
el tema. Will y Lucas asintieron, por lo que nos pusimos de acuerdo.
Will se marchó a ducharse y
vestirse a su casa y lo mismo hicimos nosotros. Nos dimos una refrescante ducha
y nos vestimos cada uno para su respectiva fiesta. Estuve rato pensando que
ponerme hasta que decidí escoger el vestido blanco que me había comprado
aquella tarde. Me lo puse y tengo que decir que me quedaba bastante bien. Me
puse unos tacones blancos a juego que ya traía de España y busqué un pequeño
bolsito marrón. Me recogí ambos lados del flequillo recogiéndolos en dos
trenzas que se unían con una horquilla y me dejé el resto del pelo ondulado. Me
maquillé un poco, sin ser excesiva. Busqué mi querida chaqueta tejana que le
daba un toque informal a mi atuendo. Terminé de preparar un par de cosas y salí
al salón a esperar a que fueran las nueve. Al poco rato salió Lucas, iba
guapísimo. Llevaba puesto unos pantalones largos azules apretados, una bonita
camisa blanca y sus bambas Converse
blancas. Se puso también una americana negra que le sentaba muy bien. Iba
informal pero elegante cómo yo.
-¡Hermanita, estás preciosa!
¿Qué estoy yo? –preguntó girando sobre sí mismo a la vez que hacía el tonto.
-¡Jajaja gracias! Tú también
estás genial. –añadí riéndome de sus tonterías cuando llamaron al timbre.
-¿Diga? De acuerdo ahora
bajo. –dije emocionada. –Es Will, me marcho ya.
-¡Qué lo paséis muy bien! Y
ten mucho cuidado, espero que vuelvas a casa de una pieza. –se despidió abrazándome.
-¡Igualmente Lucas! Te
quiero. –contesté yo saliendo feliz por la puerta. Me esperaba una buena noche.
¡Hola! Simplemente, me encanta, es genial :D
ResponderEliminarMe encanta tu blog.
Sigue así! :)
PD.: ¿Cuando pondrás el siguiente capítulo?
Me he quedado con intriga.
Besos^^
Hola :)
Eliminar¡Muchas gracias por comentar!Me alegro muchísimo de que te guste.Se agradece mucho :D
P.D.:Aún estoy trabajando en él pero espero poder ponerlo pronto^^
¡Muchos besos!
Hola me encanta tu blog ;)
ResponderEliminarEsta super interesante y simplemente me encanta :D
PD: sigue mi blog es este http://loca-pero-con-sentido.blogspot.com que yo ya te estoy siguiendo
¡Hola!
EliminarMuchísimas gracias.Me halagas jeje :)
P.D.:Luego me pasaré^^