lunes, 24 de septiembre de 2012

Capítulo 15 Acampada nocturna

Will sacó unas tiendas de campaña verdes que llevaba en el maletero. Fuimos hacia la pequeña playita que había en el lago, allí montaríamos las tiendas de campaña esta noche. En unos minutos el cielo había adquirido un tono anaranjado precioso, el sol se estaba empezando a poner y se veía todo reflejado en el agua. Montamos las tiendas con algunas dificultades, entre risas y tonterías de mi hermano y Noah. Will, era el único que sabía más o menos montarlas.

-¿Tienes una tienda de campaña en tu coche y no sabes montarla? –le pregunté riéndome.

-¡Eh! Sí que sé montarla pero no recuerdo demasiado como se hacía. –se excusó él inocentemente. –Además, no es mía. Es de mi primo George.

-Jajaja, vale. –reí mientras él se cruzaba de brazos fingiendo estar enfadado. Le di un beso y sonrió levemente. –No te enfades, tonto.

-No me enfado, Juli. –replicó con voz de niño pequeño. Me reí de sus payasadas y seguí dándole besitos.

-¡Cursis! –dijo Lucas riendo por lo bajini, aunque todos le oímos. Noah le pegó una colleja cariñosamente para que se callara. Y Will y yo le miramos mal. Los cuatros estallamos en carcajadas y continuamos intentando montar las tiendas.

Tras media hora larga, conseguimos montar las dos tiendas de campaña. El atardecer del sol aún duraba, aunque quedaba poco para que anocheciera. Debían ser las 8 o así de tarde.

-¿Qué queréis hacer para pasar el rato? –preguntó Lucas sentándose en la fría arena.

-Podríamos hacer una hoguera. –propuso Noah sentándose a su lado y abrazándole.

-¡Me parece bien! –afirmó Will sonriendo.

-Vamos a buscar algo de leña; palos y todo lo que nos pueda servir y lo traemos aquí. –dije. – ¿Qué os parece si vamos Will y yo por un lado, y vosotros por otro? Cuando antes acabemos mejor… Por cierto, si veis algo comestible, cómo moras, o alguna fruta, cogedlas. Sólo tenemos un par de sándwiches para cenar.

Los tres asintieron y se levantaron. Will y yo nos adentramos en bosque recogiendo todo tipo de ramas y otras cosas que veíamos que podían servir para encender la fogata. Al cabo de media hora o así, regresamos a la playa del lago. Los dos íbamos cargados de ramas y piedras, yo me había guardado algunas moras que había encontrado, en los bolsillos. Cuando llegamos, allí estaban mi hermano y su novia encendiendo la hoguera con lo que habían recogido del bosque. Les ayudamos a encenderla y fuimos aportando también nuestras ramas. Me quité las Converse, y me dirigí al muelle del lago para sentarme a pensar. Me apetecía mucho sentarme y disfrutar de la tranquilidad del lugar. Will, Lucas y Noah se habían quedado allí hablando sobre música. Me sentía muy feliz en aquellos momentos, realmente feliz. Estaba siendo sin duda el mejor verano de mi vida, con la mejor compañía que en esos momentos podía estar teniendo. ¿Todo esto era real? Pensé en Will, cada día le quería más, era encantador. Noah se había convertido en mi mejor amiga en todo este tiempo. Y Lucas, bueno, Lucas era mi hermano, a él ya le quería muchísimo antes de venir. Aun así, sentía que este viaje nos estaba uniendo mucho más de lo que ya estábamos. No me di ni cuenta, pero estaba sonriendo como una boba. Feliz… Era tan feliz. No pude evitar sentirme un poco triste por lo de mis padres, pero eso ya estaba superado. No debía pensar en ello más, no era mi problema. Las semanas habían pasado muy rápidas desde que llegamos, pero aún me quedaba algo más de un mes en este lugar tan alucinante. Los recuerdos de las últimas semanas iban pasando con imágenes en mi mente. Cuando conocimos a Noah en el avión, T.J. Thyne, las visitas guiadas por toda la ciudad con Will, la fiesta, el primer beso con Will, Six Flags… En la mayoría de mis recuerdos, Will estaba presente. Había hecho tanto por mí, en todo este tiempo. ¿Qué podría hacer yo a cambio? Recordé aquella noche en que Will y yo estábamos tumbados en el césped de Central Park. Me habló sobre su familia, que vivía en San Diego, y también sobre su abuelo Thomas, que vivía en Dakota del Sur. Me dijo que echaba de menos aquellos veranos en su granja. ¡Bingo! Miles de planes invadieron de pronto mi mente. Me costaría llevarlos a cabo, pero si me lo proponía, lo conseguiría.

-¿Qué haces aquí sola, peque? –preguntó Will sentándose a mi lado. Estaba tan sumergida en mis pensamientos  que ni me había percatado de su presencia.

-Pensando. –giré mi cabeza y le dediqué mi mejor sonrisa.

-¿Y en qué pensabas? –preguntó rodeándome con sus musculosos brazos.

-Pensaba que todo lo que me está ocurriendo no puede ser real. –sonreí y me miró desconcertado, preguntando con la mirada. –Pensaba en este maravilloso verano, en ti y en Noah y Lucas. Sin vosotros, esto no sería igual. Cuando mis padres me dijeron que veníamos aquí a pasar el verano solos. No me esperaba nada de esto. No esperaba conocer a gente tan maravillosa como tú y como Noah. Ni que me lo pasaría tan increíblemente bien este verano.

-Guau, eres toda una poeta. –bromeó él. –No, en serio. Tienes toda la razón, este verano es especial para mí. Es completamente diferente a cualquier otro que haya vivido antes. Es una sensación extraña, pero me gusta.

-Sí, todo esto es genial. Gracias por todo, Will. Creo que nunca te podré lo podré compensar suficientemente.

-No me lo agradezcas, Juliette. Jamás había conocido a alguien tan increíblemente especial como tú. Me encantas. –acto seguido, me besó con cariño. Y yo, estaba en las nubes.

Estuvimos un rato allí, abrazados tranquilamente. Observando la preciosa puesta de sol. Creo que me relajé tanto que estaba a punto de dormirme pero entonces, Lucas empezó a chillar que fuéramos hacia allí. Querían cenar ya. Saqué los sándwiches que quedaban de mi bolsa, y las moras que había recogido. Por suerte, aún nos quedaba agua y Noah, llevaba manzanas en su bolsa. Así que no nos quedamos con hambre.
Nos tumbamos los cuatro alrededor de la hoguera que seguía ardiendo, ya había anochecido. Will se levantó de pronto y dijo que iba al coche a por una cosa. A los 5 minutos volvió con una guitarra en las manos.

-¿De dónde has sacado eso? –preguntó Noah mirando asombrada a Will.

-Es mía, la tenía guardada en el coche. He pensado que podríamos cantar algo. –dijo sentándose a mi lado. Me incorporé y besé su mejilla sonriéndole.

-No sabía que tocaras la guitarra. –añadió Lucas sorprendido.

-¿Alguien se sabe alguna canción? –preguntó Will mirándonos.

Cantamos varias canciones que nos gustaban. Yo propuse todas las de los anuncios de Estrella Damm, en cierto modo me recordaban mucho a este verano, aunque no estaba en ninguna isla paradisiaca. Cantamos también Summer Paradise, una que nos sabíamos todos y que nos encantaba. Will y yo éramos los únicos que sabíamos tocar la guitarra y nos íbamos turnando. Fue una noche perfecta. Cantábamos, reíamos y jugábamos a perseguirnos entre nosotros, ya que Lucas y Will nos querían tirar al agua. Me volvía a sentir como una niña de seis años corriendo sin parar y riendo a más no poder, con sus mejores amigos. Me gusta crecer y madurar pero tengo que admitir que estas cosas se echan de menos.

-¡Corre, Juli! –chilló Noah. -¡Huye! ¡A mí me han capturado!

-¿Qué? –dije sin enterarme de nada. De nuevo, me había perdido en mis pensamientos. Vi venir a Will corriendo hacia mí, con una sonrisa en la cara. Corrí todo lo que pude pero me atrapó, reí como una niña sin parar. – ¡Will! ¡Para!

-¡Nuuuuuunca! –chilló él sonriendo feliz. Corría hacia la pasarela del lago conmigo en brazos. Y caímos al agua. Estaba helada. Dios mío.

-¡Ah! ¿Por qué siempre termino tirada en el agua contra mi voluntad? –pregunté intentando parecer indignada.

-Porque te quiero muchísimo, y me gusta verte así de mojada. –dijo Will chinchándome. Le saqué la lengua como una niña pequeña y le besé como nunca antes. Me sentía inmensamente feliz. Todo esto era perfecto.

Estuvimos un buen rato haciéndonos ahogadillas entre los cuatro. Al final, salimos del agua porque empezábamos a tener frío y sueño. Me acerqué a Noah para proponerle un plan.

-Ya les vale a estos dos. Nos hemos empapado. –se quejó Noah riéndonos.

-Jajaja, y qué lo digas. ¿Te quieres vengar? Tengo un plan. –propuse riendo maléficamente.

-Vale, pero no hagas eso. Realmente, me asustas. –aceptó ella riéndose.

Le conté mi plan, que pondríamos en marcha en cuanto los chicos estuvieran dormidos, por supuesto. Nos sentamos los cuatro alrededor de la hoguera para secarnos un poco y cuando estuvimos más o menos secos, nos fuimos a dormir a las tiendas de campaña. Yo con Will, y Lucas con Noah. Nos tumbamos abrazados en el suelo de la tienda de campaña tapándonos con mantas. Estuvimos abrazados un buen rato, yo intentaba no dormirme y se puede decir que lo conseguí, aunque estaba bastante cansada. El día había sido realmente agotador. Comprobé que Will estaba completamente dormido. Sin duda, estaba dormido como un tronco. Salí al exterior de la cabaña, allí estaba Noah, mi compinche, esperando para ejecutar nuestro plan de venganza.

-¿Lista? –pregunté en un susurro.

-Sí, Lucas está completamente dormido, ¿Y Will?

-Como un tronco. Pongámonos en marcha.

-Espera, espera. –dijo Noah frenándome. – ¿No deberíamos tener nombre en clave? ¿Cómo por ejemplo “Tortuga” o “Águila”?

Solté una risita ante la tontería de mi amiga y negué con la cabeza.

-¿Por qué no, Juli? –preguntó con voz de niña pequeña. Me recordaba a mi hermano, eran el uno para el otro. –Puede ser de gran ayuda.

-Vale, vamos “Tortuga”. –bromeé yo caminando a paso rápido hacia el bosque.

-¡Eh! ¡Qué yo no he dicho que me quiera llamar “Tortuga”, Júlia! –se quejó alcanzándome por detrás.

-Sh, tú sigue gritando que se van a despertar, Noie.

Por fin, se calló y pudimos avanzar entre los árboles sin ser descubiertas. Mi plan era muy simple pero más que suficiente para vengarnos de los chicos cuando nos habían tirado al agua. Gracias a la linterna que tenía mi móvil pudimos ver entre los frondosos árboles. Guié a Noie hasta el lugar donde había encontrado aquellos bichos por la tarde. Llevaba un pequeño bote para meterlos, eran como una especie de arañitas o algo así. No creí que fueran venenosas. Noah también encontró la piel de una serpiente que había mudado. Volvimos a la tienda rápidamente, no soy una persona demasiado asustadiza pero de todos modos, la oscuridad no me había gustado jamás. Era una sensación desagradable. Noah no me soltó el brazo en todo el rato, decía que había visto en una película que, una chica, desaparecía de ésta forma, por lo que no quiso despegarse de mí. Regresamos rápidamente a las tiendas de campaña y entramos primero a la de mi hermano sin hacer ruido. Estaba en un profundo sueño así  que no tuvimos ningún problema. Soltamos unos cuantos bichos de esos por el cuerpo y el pelo de mi hermano. Yo sabía que los odiaba, me reí por dentro al ver la situación. Pero más me reiría cuando despertasen. Salimos de su tienda y entramos en la nuestra, hicimos lo mismo con Will y salimos al exterior. Noah y yo nos pusimos a chillar para que se despertasen.

-¡Ahhhh! –se oyó la voz de Lucas. – ¡Putos bichos! ¿Qué hace esto aquí?

Noah se retorcía de la risa en el suelo, mientras yo la miraba partiéndome también de risa. A los 5 segundos se volvieron a escuchar gritos, ésta vez eran de Will. Me reí aún más que antes y en menos de lo que canta un gallo, ya estaban los dos saliendo de las tiendas atemorizados por los bichos.

-¿Qué hacéis vosotras aquí? –preguntó Lucas mirándonos desconcertado. Nadie contestó, tan solo nos reíamos. Will también nos miraba sin entender nada. – ¿De qué os reís?

-Espera un momento, ¿habéis sido vosotras las que habéis puesto esos bichos en las tiendas? –preguntó Will asombrado.

-Efectivamente. –respondimos las dos sin para de reír.

-¡¿Qué?! ¿Por qué? ¿Cómo podéis ser tan malas? –gritó Lucas.

-Era nuestra venganza. –admitió Noah entre risas y asentí.

-¿Venganza? ¿Por qué? –volvió a preguntar Will.

-Por tirarnos al agua contra nuestra voluntad antes. –expresé mirándole con una sonrisa. Ellos habían estado serios toda la conversación pero de pronto, estallaron en carcajadas.

-Para que luego digan que las mujeres no sois vengativas… No que va. –rió Lucas.

Charlamos un rato más pero nos quedamos dormidos en la húmeda arena de la playa del lago. A la mañana siguiente desperté por los potentes rayos de sol. Para mi asombro, las tiendas estaban desmontadas y vi a Will y Lucas hablando con teléfono. Al rato volvieron y nos informaron de que habían llamado a una grúa para que nos rescatara el coche. Tras una hora o así, apareció un hombre con unas pinzas y consiguió poner en marcha la batería del coche. Así que, en dos horas, volvíamos a estar en casa.

2 comentarios:

  1. Me encanto! y que Malotas son Juliette y Noah! Jajaja lo tendré en cuenta cuando vaya de campamento! :) Jajaja siguela pronto! Besos linda,te quiero :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja:")Se querían vengar de ellos :D Gracias,guapa.Cuando pueda lo subo xx Te quiero

      Eliminar