-No, Will. Gracias. –respondí mirándole
agradecida. Era tan tierno y tan cuidadoso pero tenía miedo a perderle. ¿Qué
pasaría cuando terminara el verano? Me quedaba un mes escaso en Nueva York pero
yo no quería irme. Aun así, en septiembre comenzaría la Universidad en
Barcelona. No, Júlia. No pienses en eso. Aún te queda un mes, eso es mucho
tiempo. No pienses en el futuro, disfruta el presente.
-Juliette, Juliette. –dijo Will agitándome.
-¿Me has escuchado?
-¿Qué? Eh, Will lo siento estaba… -me excusé
yo.
-En tu mundo. –rió él. –Es increíble cómo
puedes llegar a sumergirte en tus pensamientos.
-No te rías, malo. Perdona, ¿qué decías?
–contesté sonriéndole. Su expresión se volvió seria.
-Decía que si… si, ¿necesitas hablar?
–preguntó al fin suspirando. –Es bueno hablarlo, ¿sabes? Te sentirás mucho
mejor, créeme.
-Lo sé, Will. Pero de verdad, que no hace
falta. –insistí yo.
-Oh, venga. Te prometo que te sentirás mucho
mejor. Cómo si te quitases un peso de encima. –siguió él.
-Está bien. –suspiré yo y él sonrió. Comenzó
a hacerme preguntas y yo le explicaba lo que sabía.
Es cierto, te sientes mejor cuando lo hablas
con alguien y te desahogas. Le conté todo lo que sabía sobre el divorcio, él
asentía y me daba su opinión. Opinábamos igual, que era una absoluta mierda
pero no se podía hacer nada. Aun así, él no entendía que sentía yo en mi
interior. ¿La respuesta? Pues, me sentía francamente mal. Había una mezcla de
dolor y culpabilidad. El dolor se debía a que eran las dos personas que más
quería en este mundo y saber que estaban mal me hacía sentir aún peor. Y,
bueno, lo de la culpabilidad era distinto. Era una sensación extraña y bastante
desagradable, me sentía muy culpable por no haber estado allí. Por alguna
razón, una parte de mí decía que seguramente no era culpa mía que se
divorciaran pero la otra parte, decía de algún modo que sí. Que debería haber
estado más con ellos intentando que no peleasen. Pero, ahora ya era demasiado
tarde. ¿Qué podía hacer?
-Juliette, creo que no has terminado de
contármelo todo. –dijo de repente Will haciendo de nuevo que volviera a la
realidad.
-Ya te lo he explicado todo, Will. –respondí
firme.
-Yo creo que no. Me has explicado que sabes y
cómo te sientes pero sé que aún hay algo que no me has explicado. –insistió él
mientras yo negaba con la cabeza pero de repente, caí en la cuenta de que tenía
razón. No le había contado lo que más me inquietaba y desconcertaba de todo. Me
miró con expresión seria, suspiré decidida a hablar. -¿Y bien?
-Verás, ya te he explicado que me siento mal
y todo eso. –asintió indicándome que continuara. –Pues, también siento que
tengo parte de culpa.
Me miró y me abrazó. Era uno de esos abrazos
que te da un mejor amigo para que te sientas mejor, sólo que él no era mi mejor
amigo. Él era mucho más que eso. Se separó y me miró fijamente a los ojos.
Comencé a hablar pero me interrumpió.
-Espera, Júlia. Antes de que empieces a
hablar te quiero decir algo. Presta atención. –dijo firmemente. –Muchos,
muchísimos, incluso te diría que la mayoría de los hijos que ven como sus
padres se separan sienten que tienen la culpa, que ellos son la razón. Pero no
siempre es cierto, Juli. Los hijos comienzan a reconcomerse pensando el motivo
por el que se separan, el motivo por el que ya no se quieren más, creyendo que
son ellos. Pero permíteme que te diga que no lo son.
-Will…Yo. –dije emocionada por sus palabras
dispuesta a hablar.
-Déjame terminar, por favor, Juli. –asentí y
él continuó hablando con sus sabias palabras. –Sé que ahora mismo una parte de
ti cree que es culpa tuya que se separen, que TÚ eres el motivo. Pero también,
sé que hay otra parte que te dice que no, que la culpa no fue tuya. Pues, deja
que te diga que en este caso, estoy segurísimo de que debes hacer caso a la
parte que te dice que no es tu culpa.
-Pero, Will. ¿Cómo puedes tú saber si fui yo
el motivo o no? –pregunté impresionada por sus palabras.
-Pues, porqué tú misma me has dicho que nunca
oíste a tus padres pelearse de verdad. Que tan sólo eran discusiones tontas en
las que terminaban perdonándose. –explicó él. Con esto entendí todo lo que me
había dicho antes. –Si con esto sigues sin creerlo, Juli. Sal de dudas.
-¿Salir de dudas? Y, ¿cómo lo hago? –pregunté
de nuevo.
-Llama a tu madre y sal de dudas, Juliette.
Yo creo que será lo mejor. –concluyó él esbozando una sonrisa torcida. Asentí
devolviéndole una pequeña sonrisa.
Me levanté del sofá dejando allí a Will
sentado, esperando. Pasé por la habitación de Lucas antes de llegar a la mía,
luego intentaría hablar con él. Entré en mi habitación y armándome de valor
cogí mi móvil y marqué el número de mi madre. No tenía ni idea de que hora
podía ser ahora en España, pero me daba igual. Necesitaba hablar con ella
ahora.
-¿Juli? –dijo la dulce voz de mi madre aunque
ahora sonaba como apagada y triste.
-Mamá, necesito que hablemos. –dije a punto
de volver a llorar.
-¿Has leído la carta, verdad cielo? –asentí
con la cabeza pero ella no podía verme. –Supongo que el silencio significa que
sí. Primero de todo, Júlia, quiero que sepas que esto es un problema de tu
padre y mío, y que no soporto que tengáis que pasarlo mal por nuestra culpa.
-Pero, mamá. También es asunto de Lucas y de
mí.
-Hija, no. No quiero que os sintáis mal,
¿vale? Vosotros no tenéis la culpa de absolutamente nada. Nada. Así que por
favor, no os preocupéis.
-¿Cómo quieres que no me preocupe? –grité
furiosa. Oí como mamá suspiraba a través del teléfono.
-Lo entiendo, cariño. Escucha lo que te voy a
decir y déjame terminar, por favor. Luego podrás decirme lo que me tengas que
decir.
-De acuerdo. –acepté suspirando. Estaba
dispuesta a oír lo que mi madre me quería decir.
-Júlia, tu padre y yo hemos tenido problemas
y como personas adultas que somos hemos decidido que ya no queremos estar más
juntos. Yo le quiero pero no siento lo mismo que antes. De todos modos, te
repito que esto es problema nuestro. Ahora que sabes esto, me tienes que
prometer una cosa. –explicó ella.
-¿Qué cosa? –pregunté casi con un hilo de
voz.
-Prométeme que no vas a pensar más en esto y
que vas a disfrutar de tus vacaciones. No lo hagas por mí, Júlia, hazlo por ti.
Me tienes que prometer que no te vas a quedar estancada, que vas a salir con
tus amigos, con tu novio y con Lucas y que vas a disfrutar de tu vida.
-Mamá…
-Nada hija, promételo, por favor.
-Te-te lo prometo. –dije al fin. Ella tenía
razón, tenía que seguir con mi vida.
-Y no dejes que tu hermano haga estupideces,
por favor. –terminó ella.
-Tranquila, mamá. No dejaré que le pase nada.
-Estoy muy orgullosa de ti, hija. Yo sólo
quiero que seas feliz. Te quiero muchísimo. Adiós, mi niña. –dijo ella
intentando que su voz sonase más dulce pero estaba quebrada.
-Yo también te quiero muchísimo, mamá.
–sollocé a través del teléfono. Noté como sonreía. Mi madre, a pesar de todo,
era una mujer fuerte. Increíblemente fuerte.
-Te llamaré pronto, hija.
Dicho esto colgó el teléfono sin que pudiera
decir nada más. Suspiré y lo dejé sobre la mesita de noche de mi habitación. Le
había prometido a mi madre que sería feliz y que no me preocuparía más a pesar
de todo. Y decidí hacer eso. Sonreí para mí misma y salí al salón donde Will me
esperaba sentado en el sofá. Se giró al verme entrar y corrió a abrazarme.
-¿Estás bien, Juliette? –preguntó Will al
separarse de mí. Le respondí con una gran y sincera sonrisa mientras asentía.
-Creo que debería hablar con mi hermano. Él
no estaba demasiado bien, Will. –dije yo mirándole a los ojos. – ¿Tú qué crees?
-¿Yo? Bueno, yo creo que sería lo mejor.
–afirmó sinceramente. –Te necesita ahora, Juli. Tú eres su hermana.
-Lo sé, Will. Voy a hablar con él. –respondí
decidida. Le di un beso en la mejilla y me dirigí hacia la habitación de mi
hermano.
Suspiré y piqué a la puerta. Nadie contestó
por lo que me tomé la libertad de entrar. Abrí la puerta lentamente y lo vi
allí, tumbado bocabajo en la cama bajo las sábanas; tal y como estaba yo hacía
unas horas. Me acerqué a él despacio y me senté en su cama. Acaricié suavemente
su pelo castaño.
-Lucas, ¿cómo te encuentras? –pregunté yo aunque
la respuesta era obvia.
-¿Tú qué crees? Pues mal, Juli, mal.
–contestó él aún sin mirarme, tumbado bocabajo.
-Sé que estás mal y que todo esto es difícil
pero no te puedes quedar tumbado en esta cama para siempre.
-Eso lo dices tú, Júlia. Déjame tranquilo.
–respondió bastante borde y alterado.
-Venga, Lucas. Sólo te quiero ayudar, no es
necesario que te pongas así. –insistí intentando no picarme con él. Entendía su
rabia.
-¿Es que acaso a ti no te importan mamá y
papá? ¿No te importa que todo se vaya a la mierda? ¿Cómo puedes estar tan
tranquila? –gritó furioso girándose por fin. Me hacía rabiar pero intenté
calmarme por el bien de todos.
-No seas crío, Lucas. ¡Claro que me importan
mamá y papá! ¿De verdad crees que no? Hace menos de dos horas yo estaba como
tú, ¿sabes? Pero me han ayudado, y me he dado cuenta de que no nos podemos
hundir. ¡No! –exclamé nerviosa. Me miró con los ojos llorosos sin saber qué
decir. Suspiró lentamente.
-No hace falta que me ayudes, Júlia. No soy
un niño pequeño. No te necesito. –contraatacó él de nuevo.
-¿Ah no? Pues te estás comportando como tal.
Y sabes perfectamente sí que me necesitas. ¿Por qué te empeñas en que no sea
así? –dije alterada. Me sacaba de mis casillas con todo lo que decía pero de
repente, recordé lo que mamá había hecho. Cuando estábamos hablando me puse
como una furia y se lo eché todo en cara pero ella no mostró una actitud
agresiva. Intentó tranquilizarme y no se enfadó. Intenté hacer lo mismo que
ella.
-Déjame tranquilo, de verdad. No te necesito
ahora. –dijo él.
-Oh, vamos, Lucas. Por favor, escúchame.
Perdona por haberte gritado pero me estaba poniendo nerviosa. –me disculpé
sincera. Sabía que si me disculpaba, él haría lo mismo. Mi hermano era muy
orgulloso pero si te disculpas se ablandaba.
-Lo siento, Júlia. Te escucho. –contestó él
con lágrimas en los ojos. Le abracé durante un rato fuertemente. Mientras él
seguía sollozando. Hasta que nos separamos.
-He hablado antes con mamá, Lucas. Me ha
dicho que no tenemos que preocuparnos por ellos... Espera, sé lo que vas a
decir pero primero déjame terminar, por favor. –expliqué yo. –Ha dicho que ella
y papá han decidido divorciarse porque tenían muchos problemas, que se quieren
pero no de la misma manera que antes. ¿Entiendes? –asintió cabizbajo. –Puede que
hayas pensado que es tu culpa pero, Lucas…
-¿Cómo lo sabes? –interrumpió él alzando el
rostro y mirándome a los ojos.
-Porque yo he sentido lo mismo antes. Me he
sentido la razón por la que se han separado pero Lucas, no es cierto. No es
nuestra culpa y lo tenemos que entender. –expliqué un poco avergonzada.
Asintió un poco inquieto y se levantó. Le
seguí con la mirada. Se apoyó en la ventana de su cuarto y miró fijamente al
nublado cielo que hoy había en Nueva York.
-¿Mamá te ha dicho algo más? –preguntó aun
mirando el cielo. Se giró hacia mí y asentí. – ¿Qué te ha dicho?
-Me ha hecho prometerle que no nos vamos a
hundir por esto que les ha pasado y que vamos a seguir con nuestras vidas. Que
vamos a disfrutar de nuestro verano. Por eso estoy aquí. También me ha dicho
que no permita que hagas estupideces, así que ya sabes, Lucas. ¿Me prometes que
vas a sonreír y que vas a dejar de pensar en todo esto? ¿Me prometes que vas a
hacer caso a lo que nos ha dicho mamá?
Asintió de nuevo y sonreímos. Le abracé
fuertemente.
-Te quiero mucho, hermanito.
-Te quiero mucho, pequeña.
Me encanto! ¿Cómo haces para escribir asi? ME ATRAPAS CON TU HISTORIA! Sigue así linda! Porfis no dejes de escribir! Te quiero mucho xxx
ResponderEliminarOhh,muchísimas gracias guapa. Me alegras el día con tus comentarios *-*
EliminarNo lo dejaré jeje^^
Yo también xxx
Esa es mi misión cariño...alegrarte el día! En serio te quiero como si fuera que te conozco hace mucho tiempo! Pero ya no te quiero...siento que te amo como una amiga! Besos :)
EliminarMe encanta tu blog!!! este cap me atrapo por completo segui así!!!
ResponderEliminarTe quiero muchisimo!!!! Xxx
BY: Isa
¡Muchas gracias Isabella! Me sonrojo con tu comentario^^
EliminarTe quiero mucho,bonita!
Besos xxx
¡Jajaja! pero en serio me atrapo me en-can-ta jajaja y eso queria que te pase que te sonrojes querida jajaja Xxx
EliminarBY: Isa
Omg.. Soy tu nueva y fiel lectora! Pobre Juliette y Lucas.. u.u
ResponderEliminarSegui pronto! Me enamore de tu nove te amo hermosa!seguila pronto
Oh,gracias guapa. Significa mucho para mí que digáis estas cosas*-*
EliminarTranquila,lo pasan mal al principio pero lo van a superar :)
Espero escribir pronto pero me va a costar ya que empiezo pronto el colegio de nuevo y no tengo demasiado tiempo.
Besos y muchas gracias bonita!