-¡Una romántica! –gritamos
Noah y yo a la vez y ellos rieron.
-Jaja, de acuerdo. –aceptó
Lucas sonriente.
Will y yo fuimos a comprar
las entradas de la película. Noah y Lucas fueron por las palomitas y los
refrescos. La película empezaba a las 7.40, aún faltaban unos 10 minutos para
que comenzase. Entramos los cuatro juntos al cine y nos sentamos en las
mullidas butacas de color granate, cada uno con sus palomitas y su refresco. No
me había molestado en mirar de qué película se trataba. No me importaba
demasiado. Durante 5 minutos estuvimos bromeando y riéndonos, mi hermano y Noah
no paraban de hacer bromas. Will y yo nos reíamos mientras él me acariciaba el
pelo. Hasta que empezaron los anuncios y seguidamente, la película. Era una
comedia romántica que trataba sobre una chica pobre y un rico que se enamoraban
y sus familias no lo aceptaban; típico. La película no estaba mal pero era
demasiado predecible. Aunque me gustaban los diálogos, la forma en que los
personajes se expresaban. Cuando llegábamos ya una hora o así transcurrida miré
a Lucas, Noah y Will y comencé a reír. Lucas estaba dormido como un tronco de
aburrimiento, Noah prestaba mucha atención a la película y Will... Solté una
disimulada carcajada. Will lloraba a moco tendido. Qué mono. Se había puesto
tierno y sentimental. Me encantaban los chicos así. Le cogí la mano con
delicadeza y se la estreché fuertemente. Me miró sorbiéndose las lágrimas y le
besé.
-Lo siento. –se disculpó
lloriqueando, le dediqué una amplia sonrisa. –Parezco idiota aquí llorando pero… Mira a Nina, tiene un accidente y ahora no recuerda su historia de amor
secreta con Kyle. –volví a reír y le besé con suavidad.
-¡Oh! Me encanta cuando te
pones así. Eres muy mono. –dije estirándole los mofletes como me solía hacer mi
abuela de pequeña. Se ruborizó y nos reímos, él aún tenía lágrimas en los ojos.
-Te quiero, Juli. Prométeme
que no me vas a olvidar nunca. –expresó él sentimental. Me pareció rara esa
última frase. ¿A qué venía ahora eso?
-Te quiero, Will. Pero… ¿Por
qué dices eso, cariño? –respondí con una sonrisa.
-Yo…Eh… -tartamudeó él.
Parecía nervioso.
De pronto llegó un guardia de seguridad y nos
hizo callar. Al parecer, había gente que se estaba quejando de nosotros. No le
di importancia y seguí viendo la película. La película terminó. Al final, Kyle muere
salvando a su amada Nina cuando se interpone delante para evitar que una bala
la mate. ¿Final feliz? Desde luego que no. Se encendieron las luces y salimos
de la sala. Noah y Lucas fueron al baño. Will seguía apretándome la mano, con
fuerza. No me la había soltado desde que se la cogí en el momento que hablamos.
Miré su cara y sonreí. Aún lloraba. ¡Qué tierno! Solté su mano y abrí los
abrazos haciendo una señal para que me abrazara. Se lanzó a mis brazos. Nos
abrazamos fuertemente durante un rato mientras yo le daba palmaditas en la
espalda y le susurraba cosas al oído. Se soltó y me miró con su preciosa
sonrisa.
-Gracias, Juli. –dijo él sonriente. –Me
siento raro por haber llorado con una película.
-Oh… Cariño, no lo pareces, lo eres. –bromeé
yo. Nos reímos mientras le acariciaba la mejilla. –Me encanta que te pongas así
de sentimental.
-Pero me quieres... –contestó él sonriendo como un bobo.
-Claro que te quiero, bobo. –dije con cariño.
-Pues yo a ti te quiero más. –respondió él
poniendo sus manos en mi cintura y atrayéndome hacia
él. Puse mis manos en su
cuello y nos besamos. Sentía mariposas cada vez que nos besábamos.
-Cursis… –nos interrumpió mi hermano e hizo
como si vomitara. Noah le pegó una colleja y le susurró algo que no entendí.
-Idiota… –respondí yo sonriendo.
Soltamos una carcajada y nos fuimos del cine.
Will y yo andábamos abrazados por detrás de Noah y Lucas. De repente vi cómo se
cogían de las manos y se sonreían. Qué raro. Ya les preguntaría después.
Habíamos decidido ir a cenar algo todos juntos. Fuimos a un italiano que había en
el centro comercial. Nos atendió un joven muy simpático y nos sentó en una mesa
alejada de la puerta.
-Bueno, ¿qué vais a pedir? –preguntó Lucas
rompiendo el silencio mientras todos ojeábamos las cartas.
-Em… Creo que pediré una pizza de peperoni.
¿Juliette? –respondió mi novio. Mi novio. Me gustaba como sonaba.
-Yo… Pues no lo tengo claro. –dije yo
indecisa.
-¿Quieres que la compartamos? –propuso Will
sonriéndome y yo asentí.
-Pues… Yo voy a pedir una… una pizza de
cuatro quesos aunque no sé si me voy a comer una yo sola. –dijo Noah. –Lucas,
¿y tú?
-Yo también. ¿La compartimos? –respondió
Lucas.
-¡Vale! –exclamó Noah feliz.
Al rato llegó una camarera no tan simpática
como el chico de antes, a decir verdad era bastante estúpida. Pedimos las
pizzas y la bebida y se fue. Recordé que había visto a Lucas y a Noah cogidos
de la mano y me entró curiosidad por saber. Lucas dijo alguna tontería, y Will
y Noah rieron.
-Ei, Juliette. –dijo Lucas.
-¿Eh? ¿Qué? –respondí sacudiendo la cabeza
mientras mis pensamientos que difuminaban. Los tres soltaron una pequeña
risilla al ver mi reacción. -¿Qué pasa chicos?
-No me has escuchado ¿verdad, Juli?
–respondió Lucas, negué con la cabeza.
-Lo siento, chicos. –me disculpé. Miré a Noah
y Lucas. –Oye, estaba pensando en… ¿Hay algo que no me hayáis contado?
Se miraron nerviosos y negaron con la cabeza.
Will nos miraba a los tres sin entender nada.
-Venga… Chicos. Os he visto antes cogidos de
la mano. –insistí yo mirándoles pícaramente. Will suspiró y soltó una risita. –
¿Me vais a negar lo que he visto?
Volvieron a mirarse a los ojos. Lucas alzó
las cejas, preguntándole con la mirada. Y Noah asintió. Se levantaron de sus
asientos, sonrieron y besaron. Will y yo nos miramos atónitos y comenzamos a
aplaudir y a silbar riéndonos.
-Sentimos no habéroslo contado antes pero no
sabíamos cómo decíroslo. –se disculpó Noah y Luca le tomó una mano
cariñosamente.
-No te disculpes Noah. Me alegro muchísimo
por vosotros. –dije yo sonriéndoles. – ¿Entonces, sois novios?
Se miraron y asintieron sonriendo, felices.
Will y yo les dimos la enhorabuena. Me alegra mucho que Lucas tuviera novia. Se
le veía muy feliz ya que no lo había pasado demasiado bien anteriormente. Y
Noah era una buena chica, me parecía perfecta para él. Al poco rato nos trajeron
las pizzas. Comimos tranquilamente y pagamos la cuenta. Lucas acompañó a Noah a
casa. Will y yo fuimos a dar un paseo por Central
Park. Íbamos cogidos de la mano mientras avanzábamos por los largos
caminitos del parque. Había muchas parejas como nosotros por allí paseando bajo
la potente luz de la Luna. Nos tumbamos en la húmeda hierba a mientras
contemplábamos el cielo en silencio.
-El cielo está despejado hoy. –dijo de pronto
Will en casi un susurro.
-Sí, esto es precioso. –suspiré yo.
-Tú eres preciosa, Juli. –respondió él. Me
puse sobre él y le besé como nunca antes había hecho. Estaba en las nubes. Con
él, todo era perfecto. Tras un largo rato besándonos, me separé de él y me
volví a tumbar a su lado. Él me rodeó con el brazo y me apoyé en su pecho.
-Mi abuelo Thomas era profesor de ciencias,
¿sabes? Cuando era pequeño solía pasar con él todo el verano en su granja, en Dakota del Sur. Todas las noches
paseábamos por el bosque. –explicó él sonriendo. –Él me enseñó a distinguir las
diferentes estrellas y constelaciones. Tengo ese recuerdo grabado en mi mente.
Por ejemplo, eso de allí es la Osa Menor,
es fácil verla en noches como esta. Cuando está todo despejado.
-¡Qué bonito! La verdad es que yo nunca he
sabido diferenciarlas. Me cuesta muchísimo. –sonreí yo. – ¿Así que pasabas tus
veranos en Dakota del Sur? –pregunté
y asintió devolviéndome la sonrisa. –Cuéntame más cosas, Will.
-Sí. Jaja, vale. Pues hace ya bastantes años
que no voy. La última vez fue cuando tenía unos 13 años. –respondió él.
-Vaya, cuanto tiempo… ¿Tantos años hace que
no ves a tu abuelo? –dije yo sorprendida.
-No, le veo todos los años en Navidad. Nos
juntamos toda la familia aquí, en Nueva
York. Pero echo mucho de menos pasar los veranos en su casa. –expresó él un
poco triste y asentí. –Cuéntame algo tú.
-Jaja, ¿qué quieres que te cuente, Will? –reí
yo.
-Pues… Por ejemplo, ¿Qué solías tú hacer en
verano?
-Mis padres trabajaban todo el verano excepto
dos semanas que tenían de fiesta en agosto. De pequeña, nos mandaban a mi
hermano y a mí a con mis tíos a un pueblo en Inglaterra llamado Rye. Así que pasábamos casi todo el
verano con mis tíos y mis primos allí viviendo y practicando inglés. –expliqué
resumidamente.
-Guay… Nunca he estado en Inglaterra, me
gustaría ir alguna vez. –respondió él. –Y… ¿Las dos semanas de agosto? ¿Qué
hacíais?
-Pues nos íbamos de viaje. A un país
diferente cada año. –contesté recordando todos los lugares en los que había
estado.
-¡Qué suerte, Juli! –exclamó él. – ¿Sigues
yendo cada año?
-Jaja, no. Fui por última vez hace ya tres
años. Estos últimos veranos los he pasado en Barcelona las semanas que mis
padres trabajaban.
-¿Y eso por qué? –preguntó curioso.
-Will, lo quieres saber todo, eh pillín. –me
miró y se rió de forma adorable. –Pues porque empezamos a salir con nuestros
amigos todo los días y nos cansamos de pasar los veranos en Inglaterra. Eso es
lo que he hecho estos últimos tres veranos. Y tú… ¿Tú por qué dejaste de ir a
la granja de tu abuelo?
-Cuando tenía unos 14 años mi madre enfermó.
No recuerdo el nombre de le enfermedad. Dejé de ir porque mi padre gastó
muchísimo dinero en el tratamiento de la enfermedad, necesitaban que estuviera
allí con ellos trabajando y cuidando de mi hermana pequeña. –explicó muy
triste.
-Oh, Will. Lo siento mucho, no lo sabía. –me
disculpé con la cabeza baja. Me incorporé y le abracé fuertemente. – ¿Tu madre
está bien?
Le miré a los ojos cuando nos soltamos, los
tenía humedecidos. Él me miró de vuelta y tragó saliva:
-No, tiene una enfermedad muy rara. Los
médicos no tienen ni idea de que es. –explicó él ya llorando. Le volví a
abrazar. No me soltaba.
-Will, de verdad que lo siento. ¿Por qué no
me lo habías contado antes? –susurré yo también con los ojos mojados mientras
seguía abrazándole. Me rompía el corazón verlo así. –Por favor, Will, no
llores. No soporto verte así. Sabes que me tienes aquí para todo lo que
necesites. Para todo.
-Gracias Juliette, eres la mejor. –dijo
esbozando una ligera sonrisa.
-Te quiero Will. –dije sonriéndole. Me besó
suavemente. –No las des.
-Te quiero Juli. –añadió él con una pequeña
sonrisa.
Nos quedamos un rato más mirando las
estrellas abrazados. Era bastante tarde así que decidimos irnos ya. Me acompañó
a casa y me despedí cariñosamente de él. Le dije que mañana le llamaría y que
si necesitaba algo no dudase en llamarme. Entré en casa, Lucas estaba durmiendo
en su habitación. Me puse el pijama, me metí en la cama y me dormí.
Me encanto! Sigue así!! Besos linda,te quiero :)
ResponderEliminarMuchas gracias :D ¡Besos guapa!Te quiero^^
EliminarDe nada...solo digo la verdad y yo también te quiero linda! Besos xxx
EliminarMe encanto!!! jajaja no tengo palabras... Xxx
ResponderEliminarBY: Isa
Jaja muchísimas gracias :)
EliminarBesos xxx
De nada y pobrecito will!!! jajaja tqmmm... Xxx
ResponderEliminarBY: Isa
Jajaja,sí.Se ha puesto muy sentimental :)
EliminarTe quiero xxx