domingo, 26 de agosto de 2012

Capítulo 11 Te quiero

-¡Hola guapas! –saludó Will y corrió a besarme. -¿Qué peli queréis ver?

-¡Una romántica! –gritamos Noah y yo a la vez y ellos rieron.

-Jaja, de acuerdo. –aceptó Lucas sonriente.

Will y yo fuimos a comprar las entradas de la película. Noah y Lucas fueron por las palomitas y los refrescos. La película empezaba a las 7.40, aún faltaban unos 10 minutos para que comenzase. Entramos los cuatro juntos al cine y nos sentamos en las mullidas butacas de color granate, cada uno con sus palomitas y su refresco. No me había molestado en mirar de qué película se trataba. No me importaba demasiado. Durante 5 minutos estuvimos bromeando y riéndonos, mi hermano y Noah no paraban de hacer bromas. Will y yo nos reíamos mientras él me acariciaba el pelo. Hasta que empezaron los anuncios y seguidamente, la película. Era una comedia romántica que trataba sobre una chica pobre y un rico que se enamoraban y sus familias no lo aceptaban; típico. La película no estaba mal pero era demasiado predecible. Aunque me gustaban los diálogos, la forma en que los personajes se expresaban. Cuando llegábamos ya una hora o así transcurrida miré a Lucas, Noah y Will y comencé a reír. Lucas estaba dormido como un tronco de aburrimiento, Noah prestaba mucha atención a la película y Will... Solté una disimulada carcajada. Will lloraba a moco tendido. Qué mono. Se había puesto tierno y sentimental. Me encantaban los chicos así. Le cogí la mano con delicadeza y se la estreché fuertemente. Me miró sorbiéndose las lágrimas y le besé.

-Lo siento. –se disculpó lloriqueando, le dediqué una amplia sonrisa. –Parezco idiota aquí llorando pero… Mira a Nina, tiene un accidente y ahora no recuerda su historia de amor secreta con Kyle. –volví a reír y le besé con suavidad.

-¡Oh! Me encanta cuando te pones así. Eres muy mono. –dije estirándole los mofletes como me solía hacer mi abuela de pequeña. Se ruborizó y nos reímos, él aún tenía lágrimas en los ojos.

-Te quiero, Juli. Prométeme que no me vas a olvidar nunca. –expresó él sentimental. Me pareció rara esa última frase. ¿A qué venía ahora eso?

-Te quiero, Will. Pero… ¿Por qué dices eso, cariño? –respondí con una sonrisa.

-Yo…Eh… -tartamudeó él. Parecía nervioso.

De pronto llegó un guardia de seguridad y nos hizo callar. Al parecer, había gente que se estaba quejando de nosotros. No le di importancia y seguí viendo la película. La película terminó. Al final, Kyle muere salvando a su amada Nina cuando se interpone delante para evitar que una bala la mate. ¿Final feliz? Desde luego que no. Se encendieron las luces y salimos de la sala. Noah y Lucas fueron al baño. Will seguía apretándome la mano, con fuerza. No me la había soltado desde que se la cogí en el momento que hablamos. Miré su cara y sonreí. Aún lloraba. ¡Qué tierno! Solté su mano y abrí los abrazos haciendo una señal para que me abrazara. Se lanzó a mis brazos. Nos abrazamos fuertemente durante un rato mientras yo le daba palmaditas en la espalda y le susurraba cosas al oído. Se soltó y me miró con su preciosa sonrisa.

-Gracias, Juli. –dijo él sonriente. –Me siento raro por haber llorado con una película.

-Oh… Cariño, no lo pareces, lo eres. –bromeé yo. Nos reímos mientras le acariciaba la mejilla. –Me encanta que te pongas así de sentimental.

-Pero me quieres...  –contestó él sonriendo como un bobo.

-Claro que te quiero, bobo. –dije con cariño.

-Pues yo a ti te quiero más. –respondió él poniendo sus manos en mi cintura y atrayéndome hacia
él. Puse mis manos en su cuello y nos besamos. Sentía mariposas cada vez que nos besábamos.

-Cursis… –nos interrumpió mi hermano e hizo como si vomitara. Noah le pegó una colleja y le susurró algo que no entendí.

-Idiota… –respondí yo sonriendo.

Soltamos una carcajada y nos fuimos del cine. Will y yo andábamos abrazados por detrás de Noah y Lucas. De repente vi cómo se cogían de las manos y se sonreían. Qué raro. Ya les preguntaría después. Habíamos decidido ir a cenar algo todos juntos. Fuimos a un italiano que había en el centro comercial. Nos atendió un joven muy simpático y nos sentó en una mesa alejada de la puerta.

-Bueno, ¿qué vais a pedir? –preguntó Lucas rompiendo el silencio mientras todos ojeábamos las cartas.

-Em… Creo que pediré una pizza de peperoni. ¿Juliette? –respondió mi novio. Mi novio. Me gustaba como sonaba.

-Yo… Pues no lo tengo claro. –dije yo indecisa.

-¿Quieres que la compartamos? –propuso Will sonriéndome y yo asentí.

-Pues… Yo voy a pedir una… una pizza de cuatro quesos aunque no sé si me voy a comer una yo sola. –dijo Noah. –Lucas, ¿y tú?

-Yo también. ¿La compartimos? –respondió Lucas.

-¡Vale! –exclamó Noah feliz.

Al rato llegó una camarera no tan simpática como el chico de antes, a decir verdad era bastante estúpida. Pedimos las pizzas y la bebida y se fue. Recordé que había visto a Lucas y a Noah cogidos de la mano y me entró curiosidad por saber. Lucas dijo alguna tontería, y Will y Noah rieron.

-Ei, Juliette. –dijo Lucas.

-¿Eh? ¿Qué? –respondí sacudiendo la cabeza mientras mis pensamientos que difuminaban. Los tres soltaron una pequeña risilla al ver mi reacción. -¿Qué pasa chicos?

-No me has escuchado ¿verdad, Juli? –respondió Lucas, negué con la cabeza.

-Lo siento, chicos. –me disculpé. Miré a Noah y Lucas. –Oye, estaba pensando en… ¿Hay algo que no me hayáis contado?

Se miraron nerviosos y negaron con la cabeza. Will nos miraba a los tres sin entender nada.

-Venga… Chicos. Os he visto antes cogidos de la mano. –insistí yo mirándoles pícaramente. Will suspiró y soltó una risita. – ¿Me vais a negar lo que he visto?

Volvieron a mirarse a los ojos. Lucas alzó las cejas, preguntándole con la mirada. Y Noah asintió. Se levantaron de sus asientos, sonrieron y besaron. Will y yo nos miramos atónitos y comenzamos a aplaudir y a silbar riéndonos.

-Sentimos no habéroslo contado antes pero no sabíamos cómo decíroslo. –se disculpó Noah y Luca le tomó una mano cariñosamente.

-No te disculpes Noah. Me alegro muchísimo por vosotros. –dije yo sonriéndoles. – ¿Entonces, sois novios?

Se miraron y asintieron sonriendo, felices. Will y yo les dimos la enhorabuena. Me alegra mucho que Lucas tuviera novia. Se le veía muy feliz ya que no lo había pasado demasiado bien anteriormente. Y Noah era una buena chica, me parecía perfecta para él. Al poco rato nos trajeron las pizzas. Comimos tranquilamente y pagamos la cuenta. Lucas acompañó a Noah a casa. Will y yo fuimos a dar un paseo por Central Park. Íbamos cogidos de la mano mientras avanzábamos por los largos caminitos del parque. Había muchas parejas como nosotros por allí paseando bajo la potente luz de la Luna. Nos tumbamos en la húmeda hierba a mientras contemplábamos el cielo en silencio.

-El cielo está despejado hoy. –dijo de pronto Will en casi un susurro.

-Sí, esto es precioso. –suspiré yo.

-Tú eres preciosa, Juli. –respondió él. Me puse sobre él y le besé como nunca antes había hecho. Estaba en las nubes. Con él, todo era perfecto. Tras un largo rato besándonos, me separé de él y me volví a tumbar a su lado. Él me rodeó con el brazo y me apoyé en su pecho.

-Mi abuelo Thomas era profesor de ciencias, ¿sabes? Cuando era pequeño solía pasar con él todo el verano en su granja, en Dakota del Sur. Todas las noches paseábamos por el bosque. –explicó él sonriendo. –Él me enseñó a distinguir las diferentes estrellas y constelaciones. Tengo ese recuerdo grabado en mi mente. Por ejemplo, eso de allí es la Osa Menor, es fácil verla en noches como esta. Cuando está todo despejado.

-¡Qué bonito! La verdad es que yo nunca he sabido diferenciarlas. Me cuesta muchísimo. –sonreí yo. – ¿Así que pasabas tus veranos en Dakota del Sur? –pregunté y asintió devolviéndome la sonrisa. –Cuéntame más cosas, Will.

-Sí. Jaja, vale. Pues hace ya bastantes años que no voy. La última vez fue cuando tenía unos 13 años. –respondió él.

-Vaya, cuanto tiempo… ¿Tantos años hace que no ves a tu abuelo? –dije yo sorprendida.

-No, le veo todos los años en Navidad. Nos juntamos toda la familia aquí, en Nueva York. Pero echo mucho de menos pasar los veranos en su casa. –expresó él un poco triste y asentí. –Cuéntame algo tú.

-Jaja, ¿qué quieres que te cuente, Will? –reí yo.

-Pues… Por ejemplo, ¿Qué solías tú hacer en verano?

-Mis padres trabajaban todo el verano excepto dos semanas que tenían de fiesta en agosto. De pequeña, nos mandaban a mi hermano y a mí a con mis tíos a un pueblo en Inglaterra llamado Rye. Así que pasábamos casi todo el verano con mis tíos y mis primos allí viviendo y practicando inglés. –expliqué resumidamente.

-Guay… Nunca he estado en Inglaterra, me gustaría ir alguna vez. –respondió él. –Y… ¿Las dos semanas de agosto? ¿Qué hacíais?

-Pues nos íbamos de viaje. A un país diferente cada año. –contesté recordando todos los lugares en los que había estado.

-¡Qué suerte, Juli! –exclamó él. – ¿Sigues yendo cada año?

-Jaja, no. Fui por última vez hace ya tres años. Estos últimos veranos los he pasado en Barcelona las semanas que mis padres trabajaban.

-¿Y eso por qué? –preguntó curioso.

-Will, lo quieres saber todo, eh pillín. –me miró y se rió de forma adorable. –Pues porque empezamos a salir con nuestros amigos todo los días y nos cansamos de pasar los veranos en Inglaterra. Eso es lo que he hecho estos últimos tres veranos. Y tú… ¿Tú por qué dejaste de ir a la granja de tu abuelo?

-Cuando tenía unos 14 años mi madre enfermó. No recuerdo el nombre de le enfermedad. Dejé de ir porque mi padre gastó muchísimo dinero en el tratamiento de la enfermedad, necesitaban que estuviera allí con ellos trabajando y cuidando de mi hermana pequeña. –explicó muy triste.

-Oh, Will. Lo siento mucho, no lo sabía. –me disculpé con la cabeza baja. Me incorporé y le abracé fuertemente. – ¿Tu madre está bien?

Le miré a los ojos cuando nos soltamos, los tenía humedecidos. Él me miró de vuelta y tragó saliva:

-No, tiene una enfermedad muy rara. Los médicos no tienen ni idea de que es. –explicó él ya llorando. Le volví a abrazar. No me soltaba.

-Will, de verdad que lo siento. ¿Por qué no me lo habías contado antes? –susurré yo también con los ojos mojados mientras seguía abrazándole. Me rompía el corazón verlo así. –Por favor, Will, no llores. No soporto verte así. Sabes que me tienes aquí para todo lo que necesites. Para todo.

-Gracias Juliette, eres la mejor. –dijo esbozando una ligera sonrisa.

-Te quiero Will. –dije sonriéndole. Me besó suavemente. –No las des.

-Te quiero Juli. –añadió él con una pequeña sonrisa.

Nos quedamos un rato más mirando las estrellas abrazados. Era bastante tarde así que decidimos irnos ya. Me acompañó a casa y me despedí cariñosamente de él. Le dije que mañana le llamaría y que si necesitaba algo no dudase en llamarme. Entré en casa, Lucas estaba durmiendo en su habitación. Me puse el pijama, me metí en la cama y me dormí.

7 comentarios:

  1. Me encanto! Sigue así!! Besos linda,te quiero :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias :D ¡Besos guapa!Te quiero^^

      Eliminar
    2. De nada...solo digo la verdad y yo también te quiero linda! Besos xxx

      Eliminar
  2. Me encanto!!! jajaja no tengo palabras... Xxx

    BY: Isa

    ResponderEliminar
  3. De nada y pobrecito will!!! jajaja tqmmm... Xxx

    BY: Isa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja,sí.Se ha puesto muy sentimental :)

      Te quiero xxx

      Eliminar