martes, 28 de agosto de 2012

Capítulo 12 Mal día, noticias peores.

Desperté con dolor de cabeza aquella mañana y lo primero que hice fue mirar el móvil. Un mensaje de mamá.

Cariño, hace tiempo que no hablamos. Llámame cuando puedas.
Te quiero xx

Hice lo que me decía y la llamé. No tenía demasiadas ganas de hablar pero hice un esfuerzo e intenté disimularlo. Hay días que te levantas sin ganas de nada y cansada. Hoy era uno de esos días.

-¿Júlia? –sonó la dulce voz de mi madre aunque la noté un poco extraña. – ¿Cómo estás, mi niña? ¿Lo estás pasando bien?

-Sí, mamá. Muchas gracias por todo. Este sitio me encanta, es genial. –respondí amable.

-Me alegro, cielo. ¿Qué tal Lucas?

-También muy bien, mami. ¿Vosotros qué tal? –dije yo.

-Ejem…Em... Bien. Bueno, ya os llamaré otro día. Pasadlo muy bien. Te quiero mucho. –terminó mi madre.

-Te quiero, mama. Adiós.

Colgué el teléfono y me volví a tumbar en la cama. Estuve tumbada mirando al techo durante unos minutos hasta que decidí levantarme y hacer algo. Desayuné rápidamente y me fui a vestir. Me puse unos tejanos ajustados, una camiseta de pico blanca, mis bambas Vans negras y mi chaqueta gris de lana del Hollister. Estaba lloviendo y por lo que había visto en la tele, hoy iba a hacer bastante frío. Raro en Nueva York a finales de julio, pero bueno todo es posible. Llamé a Will pero no me cogía el teléfono. Le dejé un mensaje y me fui a dar un paseo. Lucas estaba durmiendo y preferí no despertarle. Dejé una nota en la mesa de la cocina, cogí el bolso y me fui. Cogí el metro para ir hasta Times Square de nuevo. Quería comprar algunos recuerdos a mis padres y mis amigas. Hoy ya era 31 de julio, vaya el mes se había pasado volando entre unas cosas y otras. Entré en una de las típicas tiendas de souvenirs que había por allí y miré detenidamente lo que había, pensando en que les podía comprar. A mis amigas decidí comprarles una camiseta de I love NY, junto con unas postales muy bonitas donde se veía toda la ciudad. A mí madre le compré una taza de Nueva York y a mi padre una figura de la Estatua de la Libertad, ya que él colecciona cosas así. Yo de pequeña siempre solía comprarme esas bolitas que tenían nieve por dentro si las agitabas, por eso decidí comprarme una que me llamó bastante la atención. Pagué todo y seguí paseando por allí a pesar de que llovía muchísimo. En realidad, siempre me había encantado pasear bajo la lluvia, era tan relajante. Me empecé a sentir un poco mal; me dolía la cabeza bastante y estaba comenzando a tener ganas de vomitar. Volví a coger el metro para volver a casa cuando encontré una carta en el buzón, era un sobre con una carta dentro. No pude evitarlo y lo abrí en el ascensor antes de llegar a casa. Reconocí de inmediato la pulcra y estilizada letra de mi madre. Empecé a leer mientras entraba en el recibidor y cerraba la puerta de casa.

Para mis niños; Lucas y Júlia,
Chicos, me alegro muchísimo de que lo estéis pasando bien en Estados Unidos como bien habéis dicho por teléfono, sólo quiero lo mejor para vosotros. Aunque siento decir que tengo una mala noticia que daros. Siento tener que decíroslo por carta pero, vuestro padre y yo tenemos muchos problemas desde hace ya tiempo y hemos decidido que lo mejor para los dos es que nos divorciemos. Lo siento mucho chicos, pero esto no podía seguir así. Disfrutad del mes que os queda de vacaciones.
Os quiero muchísimo,
Mamá xxx

Vi como una lágrima caía sobre el papel haciendo que la tinta se corriese en unas palabras. No entendía que pasaba. ¿Qué significaba todo esto? ¿De verdad se divorciaban así de repente después de tantos años de matrimonio? ¿Por qué? ¿Cuál era el motivo? No recordaba haberles visto pelearse en casa. Algunas veces tenían discusiones tontas pero nada más. Aunque, la verdad, es que en Barcelona no pasaba demasiado tiempo en casa. Me sentía culpable por no haber estado allí. No lo podía asimilar, justo ahora se iban a divorciar. De pronto todos estos pensamientos que iban y venían de mi cabeza se desvanecieron y unas profundas ganas de llorar invadieron mi cuerpo. Caí desplomada al suelo y empecé a llorar desconsoladamente, no podía parar de llorar. No tenía fuerzas ni voluntad para moverme. Lo único que deseaba era que todo aquello fuese una pesadilla y cuando despertase mis padres siguiesen estando juntos. Pero nada de eso. ¿Para qué engañarme? Oí como se había la puerta y vi entrar a Lucas preocupado, seguramente por mis llantos que no cesaban. Se acercó rápidamente a mí y me abrazó fuertemente hasta que me calmé lo suficiente como para darle la pésima noticia.

-¿Qué ha pasado, Júlia? –me preguntó muy preocupado. No me salían las palabras, le tendí la carta para que la leyera a modo de respuesta. La cogió un poco asustado y comenzó a leerla en silencio. Yo seguía llorando mientras observaba su rostro que cada vez se volvía más y más triste. Supe que había llegado a la mala noticia cuando hizo una mueca y una lágrima comenzó a recorrer toda su cara.

Él no dijo nada más, se sentó a mi lado en el suelo. Los dos llorábamos en silencio, supuse que él aún estaba en estado de shock. No me extrañaba, yo ya estaba empezando a asimilar las palabras, intentando comprenderlas. Pero sobre todo intentando buscar una respuesta a todas y cada una de las miles de preguntas que rebotaban en mi mente sin cesar.

De pronto me sonó el móvil, un mensaje de Will. Fue lo que me distrajo e hizo que me levantara. Miré la pantalla aún con los ojos llorosos.

Preciosa, ¿cómo estás? He visto tu mensaje pero he llamado antes a casa y nadie me lo ha cogido. Estoy preocupado por ti, Juli. Por favor, cuando puedas respóndeme al mensaje.
Te quiero millones xx

Will era un encanto. Yo le quería muchísimo pero no tenía ningunas ganas de contestarle. Me sentí un poco mal por ello pero no era peor que el dolor que había invadido mi cabeza. Ayudé a Lucas a levantarse y nos abrazamos de nuevo, aún sin articular palabra. Todos necesitamos cariño y apoyo cuando lo pasamos mal. Le acompañé hasta su habitación y le dejé allí en su cama. Corrí a mi habitación y me resguardé bajo las sábanas de mi cama a llorar. No quería hablar ni saber nada de nadie en esos momentos. Estuve un buen rato bajo las sábanas llorando, de pronto oí un ruido en mi habitación pero no le presté importancia. Noté como una mano destapaba las sábanas. Pensé que era Lucas, pero no era la su voz.

-Ei, pequeña. ¿Qué ha ocurrido? –preguntó la suave y reconocible voz de Will mientras se acercaba con la intención de abrazarme.

-Will… Yo… –balbuceé. No conseguía articular palabra. Me resguardé en sus brazos mientras él me susurraba cosas al oído para poder tranquilizarme.

-Sh, tranquila. No digas nada.

Lloré y lloré durante un largo rato en sus brazos, pero a él no parecía molestarle. No se quejaba. Podría haberme quedado ahí llorando durante horas pero decidí que lo mejor era contárselo. Mis padres me solían decir de pequeña, que cuando tuviera un problema y se lo contase a alguien, me sentiría mucho mejor. Como si me hubiese quitado un peso de encima. A pesar de que yo odiaba hacer eso, nunca me había gustado demasiado contarles a los demás lo que me pasaba. Pero aquella vez, decidí hacerlo.

-Will, gracias. Muchas gracias por todo, en serio. –agradecí al fin.

-No las des, Juli. Ahora me vas a contar que te ha pasado, ¿o no? –dijo él sonriendo levemente.

-Mis-mis padres…Eh, mis padres se han divorciado. –tartamudeé al principio pero conseguí soltarlo sin pensarlo.

-Oh, Juli. Lo siento mucho. –expresó él triste volviéndome a abrazar. –Me tienes aquí para todo lo que necesites, ¿lo sabes, verdad?

Asentí esbozando una pequeña sonrisa. Mis padres tenían razón, cuando te desahogas te sientes mejor, mucho mejor. Se acercó más a mí y me besó suavemente los labios.

-¿Has comido algo? –preguntó Will preocupándose por mí. Era un cielo.

-No. –respondí mirando al suelo. –No tengo nada de hambre, Will.

-Tienes que comer algo, aunque no tengas hambre. –insistió él mirándome fijamente. Negué rotundamente. –Voy a prepararte algo, ahora vuelvo.

Se marchó dejándome ahí con la palabra en la boca. Yo era una persona muy cabezota pero en ese momento Will lo fue más. Me quedé tumbada en la cama mirando el techo. Pensando. ¿Cómo lo hacía? Will había conseguido que dejase de pensar en mis padres por un rato. Bajé la vista hasta que mis ojos se posaron en la amplia ventana de mi habitación. Seguía lloviendo a mares; parecía que al menos el tiempo estaba de mi parte. No sé cómo pero me quedé dormida mirando por la ventana. Era tan relajante ver llover. Me encantaba, era una manera de dejar de pensar en todos los problemas que tenías en la cabeza. Seguramente fue ese el motivo, el motivo por el que me quedé profundamente dormida. Hay veces en que no es bueno pensar tanto en las cosas.

-Juli, Juli… ¿Cómo estás? –preguntó despertándome la suave voz de Will. –Te has quedado dormida.

-Will, vaya… Me he quedado dormida. –afirmé un tanto desconcertada. La cabeza me daba vueltas. Soltó una pequeña risita.

-Eso he dicho yo, cariño. –dijo él con una sonrisa. Reí por el comentario y reparé en que Will traía una taza de sopa.

-¿Y eso? –pregunté mirando la sopa. -¿Qué hora es?

-La hora de comer, Juliette. ¿No lo recuerdas? Te he dicho que iba a buscarte algo de comer. –explicó él.

-Ya, pero hay un problema. –respondí yo.

-¿Un problema? ¿Cuál?

-Que no tengo hambre, por lo tanto no pienso comer nada. –insistí negándome a comer nada.

-Bueno, pues tú lo has querido, Juliette. Si no quieres comer por las buenas, lo harás por las malas. Has provocado que te obligue a comer. –siguió él haciéndome reír un poco. Supongo que era lo que pretendía, que me riese un poco.

Se acercó con cuidado con la sopa intentando con éxito no derramarla y se tumbó a mi lado. De nuevo, no sé cómo lo hizo pero poco a poco me obligó a comerme la maldita sopa. Aunque he de reconocer que estaba muy buena. Me la terminé con él insistiendo a pesar de no tener nada de hambre.

-¿Qué quieres hacer ahora, Juliette? –preguntó Will llevándose el bol de sopa.

-No sé, William. –bromeé y sonrió al oír su nombre completo. –En serio, muchas gracias por todo.

Se acercó a mí dejando el bol de sopa en la mesita de noche, me besó la frente y me dijo que ahora volvía. Volvió a los cinco minutos y sin darme cuenta me cogió en brazos y me llevó hasta el sofá. Había una película puesta.

-¿Vamos a ver una peli? –pregunté intrigada y él asintió. -¿Cuál?

-Mmm… Una comedia española.  –dijo él.

-Jaja, ¿comedia? ¿española? –pregunté sorprendida por su respuesta. -¿Alguna vez has visto una película española?

-Sí, una comedia española para que te rías. –afirmó él sonriente. –No, nunca. Esta va a ser la primera.

-Jaja de acuerdo, ¿cómo se llama? –volví a preguntar curiosa.

-Fuga de Cerebros, creo. –dijo él. Reímos los dos.

-¡Oh! ¡Sale Mario Casas! –exclamé divertida. – ¡Vamos a verla!

-¿Mario Casas? ¿Quién es Mario Casas? –preguntó riéndose.

-¿Qué quién es, Will? Es el actor español más guapo que existe. –expliqué intentando parecer indignada.

-Jajaja, vale. ¿Tengo que estar celoso de él? –preguntó pícaro.

-Para nada, Will. Tú eres mi novio. –dije con una sonrisa, se acercó y me besó.

Puso la película en español con subtítulos en inglés. Me gustaba mucho esta película. En realidad era un poco vieja, de hacía unos tres años. La vi por primera vez cuando tenía unos 14 años o así. Era graciosa pero para qué mentir, era humor español de este tan tonto. Aun así me gustaba ver cómo se las apañaban de los personajes para salirse con la suya. La película trataba de un chico que llevaba toda la vida enamorado de una chica de su infancia pero por todos los problemas que había tenido en todos los años escolares no había tenido fuerza para declararse a ella. Entonces, la chica, que es muy inteligente, se marcha a la Universidad de Oxford para estudiar allí una carrera. Él, es un estudiante mediocre, pero tiene unos amigos bastante locos que le ayudan a entrar en la prestigiosa universidad. Bueno, y allí, viven unas cuantas aventuras y descubren cosas sobre ellos mismos que ni siquiera sabían. Uno, por ejemplo, descubre que es gay.

La película empezó, y entre risas y bromas casi nos quedamos dormidos en el sofá. Will no paraba de reír escandalosamente y yo la mayoría de veces me reía de su adorable y ruidosa risa.

9 comentarios:

  1. Me encanto esta de lo mejor tu cap!!! nunca dejes de escribir!!! Xxx

    BY: Isa

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    1. Muchas gracias :) Me encanta leer vuestros comentarios,me alegrais el día^^
      Eso espero yo también. xx

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  2. OMG!! Me encanto linda! Siguela pronto! :) Besos y abrazos desde Paraguay :)

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    1. ¡Muuchas gracias! Espero ponerlo entre mañana y pasado pero aún tengo trabajo :)
      Igualmente guapa xx

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    2. Espero tu cap linda! Besitos! xxx

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    3. Jeje,gracias guapa!Me queda poquito para terminar,lo intentaré poner hoy pero no quiero prometer nada :)

      Besos xxx

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    4. Ok jajaja te entiendo! Te quiero! Besos!

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  3. Me encanta este capitulo!Sigue asi,besos jejeje xx

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