miércoles, 15 de agosto de 2012

Capítulo 10 El tiempo pasa demasiado rápido cuando lo disfrutas.

Entré en casa, Lucas no estaba y no había dejado ninguna nota esta vez. Quizá aún estaba en el hospital. Decidí llamarle para saber dónde estaba. Tras tres llamadas me cogió el teléfono.

-¿Diga? –habló una versión ronca de la voz de mi hermano.

-Lucas, soy yo. ¿Dónde estás? –dije yo mientras iba a mi habitación y me tumbaba en la cama.

-Ah, hola hermanita. Estoy con Noah en el hospital aún, está afectada por lo de su hermana. Oye, ¿tú dónde has estado todo el día, pillina?

-Ok, ¿por qué no le dices que se venga a casa con nosotros? Creo que eso de pasarse el día en el hospital no es bueno. Necesitará que le dé un poco el aire, ¿no crees? –contesté intentando cambiar de tema. Me daba vergüenza hablar con mi hermano sobre Will.

-Vale, se lo diré. Volveré a casa dentro de un rato. –respondió él. –Por cierto, no has contestado a mi pregunta.

-Eh, pues he ido a un parque de atracciones con Will. –dije casi en un susurro. –Bueno, adiós. Luego nos vemos.

Colgué rápidamente y me puse el pijama. Miré el reloj para consultar la hora. ¡Eran las tres y media de la madrugada! Con razón estaba tan cansada, así que me lavé los dientes y me fui a dormir. Me dormí rápidamente con una sonrisa imborrable en mi rostro. Había pasado uno de los mejores días junto a una de las personas que más quería.

Desperté a la mañana siguiente sobre las 11 de la mañana o así. Había soñado con Will, era un poco cursi decir eso, pero era cierto. Había soñado que nos casábamos, teníamos hijos y pasábamos nuestras vidas viajando por todo el mundo. Era un tontería pensar eso cuando sólo llevaba un día y poco más saliendo con él pero al fin y al cabo, era un sueño. Me levanté despacio, y me fui a duchar. Volví a mi habitación y me puse un vestido de tirantes azul con topos blancos y unas sandalias también blancas. Me recogí el pelo en una trenza de espiga y me acerqué a la cocina a desayunar. Comí unas tostadas y fui a ver si Lucas estaba en su habitación. Efectivamente, allí estaba, dormido como un tronco. No le quise despertar, había dormido poco y se pondría borde conmigo. Volví a mi habitación y vi varios mensajes en el WhatsApp. Eran de Will.

Buenos días princesa, ¿quieres hacer algo hoy? ¡Llámame cuando puedas!
Te quiero mucho xxx

Le dije que ahora le llamaba, cogí mi móvil y marqué su teléfono. A los pocos segundos pude oír su dulce y reconfortante voz.

-¡Buenos días preciosa! –saludó él. Me encantaba oír su voz, siempre estaba tan alegre.

-Buenos días guapo. –contesté sonriendo a través del teléfono. Podía notar que estaba sonriendo, justamente con esa que delataba toda su personalidad y que me mataba cada vez que me la dedicaba. -¿Qué tal has dormido?

-De maravilla después de estar tan cansado con lo de ayer, ¿y tú, princesa? –contestó él dulce.

-Jaja también. Me quedé dormida al momento. –le expliqué y Will rió.

-Bueno Juli, ¿quieres hacer algo hoy? –preguntó tímidamente. –Creo que hay algo de lo que tenemos que hablar.

-¡Pues claro! –exclamé emocionada. –Sí, tienes razón. Hay un tema que aclarar. Bueno, ¿qué tal si nos vemos en media hora en Central Park?

-Allí estaré. Hasta ahora. –colgó el teléfono.

Colgué el teléfono y lo guardé en un pequeño bolsito marrón que me había comprado hacía ya unos días. Guardé lo de siempre en el bolso y me maquillé un poco. La verdad es que no solía hacerlo, no me gustaba maquillarme pero hoy me apetecía. Recogí la habitación ya que por mucho que la ordenara cada día, se volvía a desordenar como por arte de magia. Salí al comedor, aún quedaban 10 minutos pero decidí irme y así poder ir andando tranquilamente. Lucas seguía durmiendo como un tronco y le dejé allí. Después de hablar con Will le llamaría.

Salí con paso decidido de casa y me dirigí al sitio que habíamos acordado en Central Park. Cuando llegué vi que Will venía por otra calle a la vez que yo.

-¡Hola guapa! –saludó Will abrazándome y dándome un beso.

-¡Buenos días! –exclamé feliz. -¿Nos sentamos?

Asintió y fuimos a sentarnos a un banco cercano de donde estábamos. Nos quedamos unos segundos en silencio, y Will empezó a hablar:

-Bueno, Juliette. Te quería decir que, bueno, desde que nos besamos por primera vez nos hemos vuelto a besar y eso pero no tengo claro si-si-si somos novios o no. –soltó deprisa y le sonreí, estaba nervioso. ¡Qué mono! Me encantaba ver como se ponía tierno y nervioso.

-Yo-yo tampoco lo sé, Will. –dije tímidamente.

-En este caso, ¿quieres ser mi novia?

-¡Pues claro que sí! –exclamé sintiéndome la chica más feliz del universo. Nos besamos durante mucho rato hasta que nos despegamos. Él pasó su brazo por mi hombro y yo me acurruqué en su musculoso pecho. Pasamos mucho rato sin movernos, en silencio. Simplemente disfrutando del momento.

Al rato nos levantamos y fuimos a estirar las piernas. Caminábamos de la mano como la pareja que éramos. La que siempre había deseado tener. De pronto vimos esos carros de caballos que siempre rondaban dando paseos por Central Park y nos subimos a uno. Fue un paseo muy agradable, lo pasé realmente bien.

-Gracias Will. –dije mientras mis ojos brillaban de felicidad.

-¿Gracias por qué, cielo? –preguntó él dubitativo.

-Por todo, por tratarme tan bien, por ser el mejor novio que jamás he tenido y por dejarme disfrutar del tiempo contigo. –expresé, era lo que realmente sentía. Me besó, fue un beso repentino e inesperado pero me encantó y se lo devolví.

Después del largo paseo disfrutando de las preciosas vistas en carro de caballo nos despedimos. Volví a casa porqué tenía que hablar con Lucas y porqué quería llamar a Noah. Aún no había preguntado por ella y me sentí un poco mal, con Will las horas pasaban volando y perdía la noción del tiempo. Entré en el apartamento y Lucas estaba allí sentado comiéndose unas tostadas.

-Buenos días, Lucas. Al fin te levantas. –sonreí yo dulcemente.

-Hola, hermanita. ¿Dónde estabas? –dijo con la boca llena.

-En Central Park con Will. Oye, ¿Cómo está Noah? –pregunté un poco entristecida.

-Pues, mejor. Su hermana ha mejorado pero aún tiene varios huesos rotos. –respondió él con indiferencia.

-Debería llamarla o ir a verla. ¿Está en su casa?

-Sí, la he llamado antes y me ha dicho que estaba bien, pero no tenía muchas ganas de salir. Ahora iré a verla, ¿te vienes? –explicó él acabándose el desayuno y limpiando lo que había en la mesa.

-¡Claro! –exclamé y Lucas asintió. –Vístete, yo te espero aquí.

Se metió en su habitación y a los 10 minutos salió. Llevaba puesta una de esas camisetas de básquet de tirantes que se llevan ahora, era de los Raptors de Toronto y unos tejanos cortos, se puso sus bambas Nike negras y nos fuimos. Cogimos un autobús hasta la parada más cercana que había de su casa y tuvimos que andas unos 10 minutos para llegar. Estábamos en uno de los barrios más caros de Nueva York, se notaba que Noah era rica. Tenía una preciosa y gigante mansión, picamos al timbre y nos abrió una amable sirvienta. Al parecer, a Lucas ya lo conocía y nos dejó pasar. Subimos hasta la primera planta donde se encontraba la habitación de Noah. Picamos a la puerta y entramos. Su habitación era preciosa, de color azul cielo y perfectamente decorada.

-Hola chicos. –saludó Noah, estaba tumbada en la cama y mirando al techo. Parecía triste. Se levantó y corrí a abrazarla.

-¿Cómo estás, Noah? Siento no haber venido a verte antes pero no he podido. –dije cabizbaja.

-Oh, Juli. No importa. –dijo con su voz dulce aunque triste. –Estoy mucho mejor, gracias. Mi hermana está estable. ¿Qué tal estáis vosotros?

-Muy bien. –respondimos los dos sonrientes.

-Me alegro, chicos. –sonrió ella dulcemente. -¿Queréis hacer algo?

-¿Vamos a Macy’s? –propuse yo.

-¡Vale! –exclamó ella un poco más animada. Nos encantaba ir a comprar ropa. -¿Tú te vienes Lucas?

-Jaja, ni loco. –contestó él riéndose. –La última vez que acompañé a Júlia de compras me prometí que no volvía a hacerlo.

Las dos reímos y asentimos. Noah fue a cambiarse de ropa para salir, y Lucas y yo esperamos sentados en su cama. A los 10 minutos salió vestida con una falda rosa de volantes y una camiseta blanca de tirantes. Se había dejado su largo y rubio pelo suelto. Iba guapísima y Lucas no pudo evitar soltar un silbido de admiración, Noah se sonrojó.

-Luego te llamamos, Lucas. –dijo Noah dándole un beso en la mejilla. – ¿Vamos?

Asentí y cogimos el autobús. Al parecer, Noah se estaba sacando el carnet de conducir y aún no tenía coche. Después de varias paradas llegamos a Macy’s, era una cadena de centros comerciales que estaba repartida por todo el país. Entramos en varias tiendas y nos probamos bastante ropa, había cosas que me gustaban pero nada especial. Al final decidí llevarme una camiseta de tirantes blanca con un gran moustache estampado. Noah, en cambio, arrasó con la tienda. Estábamos cansadas de mirar tantas tiendas así que nos sentamos en una cafetería a tomarnos algo y a charlar.

-¿Qué desean las señoritas? –preguntó la amable voz de un camarero.

-Una Coca Cola, por favor. –pedí cortésmente.

-A mí me gustaría un zumo de melocotón. Gracias. –añadió Noah dulce.

-Enseguida se lo traigo. –dicho esto se metió en la cocina.

-Buff, estoy reventada de tanto andar. –se quejó ella.

-Y que lo digas, hay demasiadas tiendas. –reí yo. –Y, bueno, ¿qué quieres hacer ahora?

-No sé, podríamos llamar a Lucas e ir al cine los tres juntos. –propuso ella.

-¡Vale! –asentí mientras llegaba el amable camarero con lo que habíamos pedido y la cuenta. –Gracias.           

Pagamos entre las dos y nos bebimos tranquilamente las bebidas. ¡Qué bien sentaba una Coca Cola fresquita con tanto calor! Hacía muchísimo calor a pesar de que estaba puesto el aire acondicionado en el centro comercial. Lo peor era que cuando salías a la calle después de haber estado en un lugar con aire acondicionado el calor te daba una bofetada en la cara. Terminamos de tomarnos lo pedido y llamamos a Lucas para que se viniera al cine a ver una peli. Decidí llamar también a Will para que se viniese. Quedamos los cuatro en el cine a las 7.30. Eran las 7.15 así que decidimos ir yendo hacia las salas de cine que había en el centro comercial. Allí estaban Will y Lucas esperándonos con una sonrisa en sus rostros.

8 comentarios:

  1. Primera en comentar! Sólo decirte que me encanta^^
    Siempre nos dejas con la intriga, jejeje :P
    Sigue escribiendo así, te quiero xx

    ResponderEliminar
  2. ¡Muchísimas gracias! :D

    Yo también te quiero,Laura xx

    ResponderEliminar
  3. Me encantoooo! Soy nueva lectora! Juro que amo ti novee! Segui o te mato! Okno ._. PD: Podruas ver mi blog? Es: http/www.amorylocurajunto1d.blogspot.com gracias! Y segui tu novee! :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias jaja :D Tranquila que la seguiré pero tardaré un poco,estoy de vacaciones y no tengo mucho tiempo para escribir.

      ¡Un beso

      PD:Por supuesto,luego me paso^^

      Eliminar
  4. Me encantoooo! Soy nueva lectora! Juro que amo ti novee! Segui o te mato! Okno ._. PD: Podruas ver mi blog? Es: http/www.amorylocurajunto1d.blogspot.com gracias! Y segui tu novee! :D

    ResponderEliminar
  5. Me encantoo! Perdón por no haber comentado antes es que me quedé sin internet y estuve como una semana desconectada ._. Besos te quiero y perdon

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias,me encanta leer siempre tus comentarios :D Tranquila,no te disculpes que no es necesario^^

      Besos guapa, yo también xxx

      Eliminar
    2. Jajaja gracias! Te quiero besos :)

      Eliminar